La comunicación efectiva radica en la capacidad de escuchar y no de hablar

Hoy me siento contento y así es mí día. Nuevamente agradezco la oportunidad de compartir un tema que te podrá ser de provecho en tu vida, así como es en la mía.

Cuando se piensa en comunicación, normalmente pensamos en mandar un mensaje y que este llegue al receptor. En cierta forma es lo que nos han enseñado, en la acción activa de enviar el mensaje. Existe mucha información sobre la comunicación, y en su gran y extensa mayoría es sobre como mandar un mensaje de la mejor manera para que le llegue al receptor con el que intentas establecer contacto, interlocución o simplemente que tu mensaje llegue de manera clara.

Ahora, ¿Qué sucede entonces con el receptor? ¿Cuál es su importancia en la danza de la comunicación? Poco se dice, y por lo tanto se le da poca importancia en la acción pasiva de escuchar. Incluso en este momento, estoy tratando de llevar un mensaje y me concentro en lo que estoy escribiendo y no en lo que usted pueda entender.

Sin embargo, la clave de la comunicación efectiva radica en la capacidad de escuchar y no de hablar. Partiendo de la premisa de que los seres humanos somos seres interpretativos y que no sabemos cómo las cosas son sino cómo las interpretamos, entonces está más que claro la importancia sobre lo que escuchamos y sobre todo cómo lo interpretamos. No tiene nada que ver con lo que se dice, y mucho menos quién lo dice. Es meramente lo que interpretamos del mensaje recibido. Por eso la clave está en escuchar.

Desde hace unos meses he estado compartiendo citas de personas influyentes con el propósito de mandar un mensaje positivo a la gente que me sigue en mis redes sociales. Un día, me llamó la atención recibir un mensaje a mi celular sobre un cita que publiqué y que en esa vez decidí publicar algo de mi propia autoría. Normalmente publico citas de gente que de alguna manera ha impactado a grandes masas y esta vez era algo mío (lo que también espero poder impactar a la mayor gente posible). Antes de leer el mensaje, me dije: "me va a felicitar" (mi ego, jajaja…). Sin embargo, me cuestionó sobre el mensaje enviado. Lo curioso (y natural) fue que se basó en lo que entendió del mensaje. Lo que haya entendido no tenía que ver conmigo, fue su propio entendimiento, fue la manera en la cual "escuchó" mi mensaje lo que lo llevó a contactarme para abordar esto. Con esto, comprobé una vez más la relevancia que tiene el "escuchar" en la danza de la comunicación. No fue mi mensaje, fue lo que esta persona entendió.

Entonces, ¿Cómo podemos mantener una comunicación efectiva si dependemos de lo que escuchamos? Mi sugerencia es la siguiente:

1.- escucha para entender, no para responder. No quieras dar tu opinión si no te la han pedido. Sólo lograrás invalidar a tu interlocutor.

2.- haz preguntas, no des opiniones. Preguntar facilita a tu interlocutor a explayarse más en el tema y mejorará tu comprensión de su mensaje.

3.- concentrarte en el orador. Deja a un lado cualquier objeto que pueda distraerte.

4.- repite lo importante. En una conversación, de vez en cuando repite algo que creas importante y pregunta si es correcto lo que escuchaste. Esto te confirmará si estas escuchando lo que la otra persona quiere decir, y además, la otra persona sabrá que es escuchada.

5.- no interrumpas. Puedes perderte de información valiosa por no escuchar todo lo que la otra persona tenía para decir y puedes cortar la inspiración de las otra persona. Tampoco desvíes la conversación hacia otros temas que creas tú que son relevantes.

Recuerda, no se trata de lo que se dice, sino como escuchas lo que escuchas y cómo lo interpretas. Por esto mismo, pon mayor atención a lo que escuchas que a lo que dices, práctica tu capacidad de escuchar y mejorarás tu comunicación.

Tú tienes el poder de controlar tu vida… ¡Úsalo!

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