La democracia en América

Por Carlos Hornelas

Las elecciones en Estados Unidos están a la vuelta de la esquina. Se llevarán a cabo el primer martes de noviembre, como está señalado en su Constitución. Sin embargo, es conveniente entender que el proceso electoral es sumamente distinto de lo que ocurre en nuestro país.

Mientras que en México tenemos un voto universal directo, es decir, cada ciudadano suma un voto a favor del candidato de su preferencia, en Estados Unidos los votos se suman de modo distinto. Aunque cada ciudadano puede depositar su voto en una urna, al final del ejercicio se suman los votos por Estado dela Unión, a fin de conocer quién tiene la mayor cantidad de sufragios a favor en esa demarcación.

Una vez computado el resultado, se le otorga la victoria a quien haya conseguido mayor número de votos en esa entidad. Cada estado cuenta con un número determinado de puntos o votos del colegio electoral, que se asigna con base en la población habitante de tal demarcación geográfica. Por tanto, hay Estados qué tienen un mayor número de puntos que otros. No obstante, el total de puntos disponible por estado se asigna al ganador en la contienda. Es decir que, mientras California, por ejemplo, tiene 55 votos posibles el candidato que haya obtenido la mayoría de votos a favor se lleva toda la bolsa con los 55 posibles para la contienda presidencial. Esta regla se conoce con el nombre de “El ganador se lleva todo”.

De esta manera, podemos hablar que existe un voto del ciudadano  que solamente sirve para determinar el ganador dentro del Estado, pero que no se utiliza para agregarse al gran total. La elección de un presidente depende de los Estados ganados en lugar de los votos de cada uno de los ciudadanos sumados. Los analistas han llamado voto popular a la suma del voto de todos los ciudadanos independientemente de los Estados y que no cuenta para la elección presidencia. Mientras que el voto del colegio electoral representa la voluntad de los Estados para favorecer a un candidato presidencial. En algunos casos, como la elección pasada, la candidata Hillary Clinton había ganado el voto popular. Sin embargo, no la favoreció el voto del colegio electoral y con ello perdió su oportunidad en la carrera por el Poder Ejecutivo.

Quienes asignan la victoria en los Estados son miembros del llamado colegio electoral que se compone por 538 miembros, cifra que coincide con la suma del número de representantes existente en la cámara baja, que asciende a 435 el total de senadores que es de 100  y los 3 delegados en Washington. Es decir 538 posibles puntos / votos.

Para lograr ganar la contienda presidencial se requiere de 270 de 538 votos o puntos posibles obtenidos a través del proceso que explicamos más arriba. Es conveniente mencionar que un presidente puede ganar la elección aunque, en el peor de los casos, 39 de los 50 Estados que conforman la Unión americana no se hubiesen pronunciado a su favor.

Como es de esperarse, la contienda dirige estratégicamente sus baterías hacia aquellos Estados con mayor número de votos para poder sumar los puntos totales por Estado y alcanzar los 270 necesarios para ganar la campaña.

Por tal razón debemos centrar nuestra atención en algunos Estados que concentran la mayor cantidad de votos como, por ejemplo, California, a la que le corresponden 55, Texas con 38,  a Nueva York le tocan 29, Florida con 29, Pennsylvania cuenta con 20, Illinois con 20, Ohio con 18, Michigan con 16, Georgia con 16, Nueva Jersey con 14 y Washington con 12.

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