La Isabelita, tradición familiar en Chuburná

Continuador de una tradición familiar de más de 50 años, Félix Xool ofrece chocolomo, mondongo y salbutes con las recetas de su abuela Isabel.

Continuador de una tradición familiar de más de 50 años, Félix Xool todos los días se esmera en mantener el mismo sabor que su abuelita, doña Isabelita le ponía a la cochinita pibil y al chocolomo que ofrece en el remozado mercado de Chuburná.

Debido a las medidas de restricción que están vigentes para evitar contagios de coronavirus, ya no se puede disfrutar de la comida en el lugar, lo cual es una lástima porque al sentir el aroma de una suculenta ración de mondongo kabic y ver los trozos de carne que se vierten al recipiente térmico, se antoja poder saborearlo de inmediato, en verdad que es difícil esperar a llegar a casa.

—Por el coronavirus, ya no ponemos mesas para evitar que se de un malentendido con los inspectores que pasan a cada rato a verificar que se cumplan estas medidas, pero la gente ya nos conoce y sigue viniendo por sus pedidos —explicó el amigo Félix, quien refirió que entre su clientela fiel se destacó el senador Jorge Carlos Ramírez Marin.

En toda la zona de Chuburná, se cuenta con una población que en buena parte han llegado procedentes de otros estados de la república, principalmente del centro del país, y que valoran mucho la comida yucateca, especialmente los panuchos y la cochinita pibil que todas las mañanas pueden comprar en esta lonchería llamada “La Isabelita” y que lleva este nombre en honor a la abuelita de su propietario y quien fue la iniciadora de esta actividad a la cual se dedican sus hijos y nietos repartidos en varios puestos de este mercado.

Y mientras esperamos a que don Félix prepare un pedido, aprovechamos la pausa para platicar con su esposa, la señora Patricia Chablé Canul, quien dijo que su esposo es quien se encarga de preparar a diario la cochinita pibil y otros guisos como el chocolomo, de la misma manera en la que le enseñó su abuelita.

—Yo también cocino, me gusta mucho hacerlo, pero prácticamente es mi esposo el que lleva la carga fuerte de trabajo —comentó la entrevistada, quien refirió que desde muy joven le atrajo el mundo de la cocina, y que debido a que su papá era el dueño del desaparecido Bar La Sombrita, que estaba ubicado en el cruce de las calles 20 y 21, se especializó más en la preparación de botanas.

—Llevamos ya 20 años de casados y cuando menos tenemos 15 con el puesto. Para nosotros el mercado significa mucho, todo lo que tenemos logrado en base al trabajo que aquí hemos hecho, tenemos dos hijas Paola y Vianey, que esperemos que continúen, pero si logran una carrera, mejor —subrayó Paty quien nos comentó un poco más de la historia de “La Isabelita”.

—La empezaron mis suegros Félix y María del Rosario, que abrían de noche, de esto hace más de 30 años, y ahora solo en las mañanas ofrecemos salbutes, panuchos, tacos, tortas, empanadas, polcanes, mondongo y chocolomo — dijo Patricia quien destaco que los sábados y domingos prepara junto a su esposo lechón al horno y cada tres semanas ofrecen el mondongo a la andaluza.

—Gracias a Dios, todo lo que preparamos se vende, aunque ahorita ya no hacemos tanto porque la situación económica es compleja mucha gente se quedó sin empleo y eso cuando estaba empezando la pandemia, la venta bajó hasta en un 70 por ciento, ahorita la gente ya estaba saliendo un poco más, pero hay nuevamente restricciones, ojalá que la gente las respete para que podamos salir de esto —puntualizó.

Texto y foto: Manuel Pool

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