La madre de Dios y de México

Por Roberto Ojeda

Hoy es un día de fiesta para toda una nación. Hoy cumple años su madre.

Hay quienes piensan que el mexicano nació cuando el indígena y el español se fusionaron y dieron paso al mestizaje, pero yo difiero.

Otros creen que el mexicano nace en el momento en que obtuvimos nuestra independencia, con ese abrazo fraternal entre Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero, pero también difiero.

Para mí, el mexicano nace el 12 de diciembre de 1531, el día que la Virgen María escogió a este pedazo de tierra entre los océanos Pacífico y Atlántico para erigir su santuario; el día en que extendió su manto para terminar de fundir el alma nacional y protegerla para la posteridad como su madre.
Y si bien el hijo ha dado tropezones y caídas a lo largo de su vida, siempre termina volteando hacía ella pidiéndole su consuelo y fuerzas para seguir adelante. El mexicano nació el día que Santa María de Guadalupe lo parió sin dolor.

Hay que entender que este hecho es inédito incluso entre las apariciones marianas, porque si bien en Fátima hizo bailar al sol y en Akita hizo llorar durante varios meses a una imagen suya, en Tepeyac, la Virgen de Guadalupe decidió adoptar a un pueblo como suyo.

La historia de nuestra nación está íntimamente ligada a ella como lo está la de una madre con su hijo, ya que ha estado presente en los momentos más importantes para los mexicanos.

Primero le enseñó a dar sus primeros pasos en la fe y a través de ella los indígenas creyeron en su hijo Jesucristo como verdadero Dios.
Luego el niño mexicano se volvió joven y necesitaba independizarse. En ese momento la Virgen de Guadalupe tomó figura de estandarte y lo alentó a buscar su propio camino. Era algo que tenía que ocurrir y la Santa Madre fue el primer escudo de la bandera insurgente cuando el mozalbete abandonó el hogar español.

Como todo joven impetuoso, México ha dado tumbos en su camino a convertirse en un hombre; ha tomado decisiones equivocadas y se han extraviado en su camino como nación, pero nunca el hijo ha renegado de su madre.

Mientras que el mundo se empeña en seguir combatiendo a la religión, en México, Vicente Fox levanta el estandarte de la Virgen de Guadalupe y Andrés Manuel López Obrador nombra a su partido político con el nombre de Morena, en una alusión inmediata a la Reina del Tepeyac.

Incluso Benito Juárez, conocido por su anticlericalismo y espíritu liberal, decidió declarar el 12 de diciembre como un día de fiesta nacional por Santa María de Guadalupe, porque la patria no olvida de dónde son sus cimientos.

Hoy, 12 de diciembre de 2018, es claro recordar que no importa si eres pobre o rico; priista, panista o morenista; comunista o capitalista; yucateco, campechano, zacatecano, jalisciense o sonorense; al final, todos somos mexicanos, o lo que es lo mismo, todos somos hijos de Santa María de Guadalupe.

¡Qué orgullo de pertenecer a tan noble linaje…!

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