La mejor manera de hablar del coronavirus

El lenguaje que utilizamos para referirnos a la pandemia puede ayudarnos a encontrar algo de luz entre las sombras. Si cambiamos nuestro relato y elegimos nuestras mejores palabras para referirnos a la enfermedad y la crisis, nos ayudaremos a nosotros y a los demás a hacer más positiva esta realidad.

En el área de Psiquiatría del Hospital General Universitario Santa Lucía, en Cartagena (Murcia, España) le han puesto “al mal tiempo (o mejor dicho a la pandemia) buena cara”, pintándoles sonrisas a las mascarillas de protección respiratoria.
Su personal entiende que el sentido del humor también puede ser una “terapia” en estos tiempos tan duros, y ha comenzado a dibujar en las mascarillas, junto con los pacientes, una serie de bocas, barbas y labios en forma de corazón, todos de aspecto sonriente, que “contagian” la sonrisa a quienes las observan.
“Comenzó como una broma para aliviar el aspecto de seriedad y la pérdida de expresividad e identidad que provocan estas piezas al cubrir la boca y la nariz, y ahora las están pintando con todas las medidas de seguridad para otras áreas del hospital, para hacer más agradables las estancias de unos y el trabajo de otros”, según comentó a Efe el enfermero Manuel J. Sánchez, impulsor de la iniciativa.
El personal de este hospital español le ha puesto “a la pandemia buena cara”, a través de la imagen: una forma de lenguaje visual.
Y es que el uso de un lenguaje “aliado del bienestar”, al hablar de la pandemia con otras personas, “puede ser clave para afrontar la crisis con una actitud más positiva y hacerla más llevadera para uno mismo y los demás”, según la socióloga y experta en neurolingüística Alicia Aradilla (www.aliciaaradilla.es).
Esta experta recomendó seleccionar nuestras mejores palabras para referirnos a la pandemia y el coronavirus y ser cuidadosos al dirigirnos a una persona que está pasando la enfermedad, ya que “el lenguaje es muy importante, pues crea realidades”, aseguró.
Aradilla también aconsejó evitar las conversaciones superficiales cargadas de estereotipos y enjuiciamientos, porque “a la primera persona que afectan negativamente es a uno mismo”, aclaró.
Tampoco es aconsejable contribuir a la crítica gratuita para crear conversaciones más largas, ya que si bien “en una primera impresión la crítica generalizada nos da la sensación de cohesión grupal, es una falsa sensación”, señaló, esta experta.
Además, “toda crítica nacida de la incoherencia personal es estéril y poco útil”, apuntó.
“La crítica y la queja, simulan crear cohesión social pero, en realidad, ocasionan desánimo y bajan el nivel de optimismo. Ambos estados emocionales, son desaconsejables en una situación de gran incertidumbre, como la actual”, explicó Aradilla a Efe.
“Podemos elegir, a grandes rasgos, que en nuestras conversaciones predominen la queja y la crítica o bien el agradecimiento”, recalcó.
Aseguró que “una variedad de estudios científicos muestran que el lenguaje tiene influencia directa sobre nuestro sistema inmunológico, el cual resulta crucial mantener a un alto nivel en estos momentos de exposición a este coronavirus”.
“Así que, al cuidar nuestras palabras, cuidamos nuestra salud y la de las personas de nuestro alrededor. Miramos por su salud física y emocional”, recalca.
Aradilla propuso una serie de palabras o expresiones para que habiten nuestro mundo mental y emocional, elegidas para que al pronunciarlas con atención e intención (no de manera automática), puedan crear un efecto positivo en nuestro organismo y emociones.
Estas palabras han sido seleccionadas utilizando la neurolingüística, disciplina que estudia la relación entre los mecanismos cerebrales y el lenguaje, y que aplica estos mecanismos para producir efectos positivos en el comportamiento, el ánimo y los pensamientos de las personas.
Aradilla también ofreció una serie de ejemplos de frases basadas en esas “palabras que nos habitan” y que podemos decirnos a nosotros mismo, “en nuestro diálogo interno”, antes distintas situaciones relacionadas con la pandemia
–TRANQUILIDAD (al hablar de las crisis y sus consecuencias).
Aradilla propone que nos habite esta palabra, siendo consciente de que es difícil porque ante algo tan inusual no sabemos qué sucederá, pero destacando que ese “no sabemos qué sucederá”, también incluye todo lo bueno, útil, y armonioso que aportará la crisis a nuestra sociedad y a nuestra vida cotidiana”.
Ejemplo: Podemos decirnos “una crisis es una oportunidad para el cambio. ¿Qué deseo cambiar en mi vida?”, sugirió la experta.
–COHERENCIA (al hablar de cómo manejan el Gobierno la crisis).
“Es posible que no entendamos o aprobemos algunas decisiones políticas, pero ahora hay que dejar un espacio a la actuación, sin paralizar más el sistema y las mentes. Antes de criticar actuaciones ajenas, tenemos que revisar de nuestras actuaciones y, si son coherentes, podremos aportar desde la crítica constructiva y la acción cuando llegue el momento”, apuntó.
Ejemplo: Plantearnos preguntas como “¿Qué puedo hacer yo en mi entorno? ¿Qué criterios desconocidos para mí podría haber en esta decisión institucional?”, puede ayudarnos a aplicar un espíritu crítico basado en aportar, contribuir, colaborar, comprender, aceptar, proponer y accionar”, propuso Aradilla,
–MI MEJOR VERSIÓN (al hablar sobre los ciudadanos).
“Estas situaciones que percibimos como extremas tienden a evidenciar lo mejor y peor de nosotros: desde la generosidad de ponernos al servicio de los demás, hasta la rigidez de intentar continuar nuestras costumbres o el egoísmo de pensar solo en nuestra salud, sin entender que depende de la salud ajena, ya que todas las causas y efectos se interrelacionan”, según Aradilla.
Ejemplo: Recomienda decirse a uno mismo “es mi oportunidad para mostrar mi mejor versión ¿Que quiero compartir o mostrar de mi solidaridad, ética, compromiso o generosidad?”.
–AMOR (al hablar con una persona enferma de COVID-19).
Si hay alguien enfermo en nuestro entorno y podemos charlar con esa persona por teléfono o videollamada, Aradilla propuso conversar “sobre experiencias agradables, aficiones y gustos que ambos compartimos, sobre temáticas que nos unan del pasado o del futuro”.
“Al charlar sobre el presente, hay que enfocar la conversación hacia ese lado positivo que toda situación conlleva, pero antes de conversar con esa persona, debes mantener una conversación contigo mismo para identificar ese aspecto positivo. El simple hecho de charlar contigo, ya es positivo”, según esta experta.
Ejemplo: Antes de dirigirse a la apersona enferma Aradilla recomendó el siguiente diálogo interior: “Te amo, respeto y considero por encima de tus circunstancias. ¿Me atrevo a decir esta frase de corazón a esta persona que es está enferma?”.

Texto y foto: EFE

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