Las cinco vírgenes más veneradas

En todo el mundo existe aún una gran advocación por diversas manifestaciones o apariciones de la Virgen María que, según el lugar donde han aparecido, han traído algún mensaje en particular al mundo.

Respetadas y con cientos de miles de devotos, incluso en sectores no creyentes, estas son las cinco con mayor presencia en el mundo.

La Virgen de Guadalupe

En 1531, la lucha por la conquista del Nuevo Mundo era prácticamente vista como imposible por el pueblo español. En ese año se consideraba que solo un milagro lograría la unificación de los dos pueblos protagónicos del mestizaje en América.

Con rasgos físicos que enmarcan la unión de las dos razas, entre la europea y la americana, apareció la Virgen de Guadalupe, manifestación que tendrá su ceremonia más importante este 12 de diciembre.

La Virgen de Fátima

Aparecida en Portugal, en la comunidad de Fátima, tres pastorcitos fueron los elegidos para ser testigos de la manifestación de la Virgen. Más tarde sucedió lo mismo con una multitud, permitiendo la conversión de miles de personas.

De esta Virgen se desprenden importantes revelaciones sobre el futuro de la humanidad. Tres cartas reveladas a los aquellos niños pastores que han estremecido a varios.

La Virgen de la Caridad del Cobre

Esta advocación cubana es considerada desde el año 1916 Patrona de la Isla de Cuba, sede de persecuciones de creyentes en la dictadura de Fidel Castro.

“Cachita”, como le llaman los cubanos, es la imagen por excelencia de mayor veneración de los creyentes e incluso de respeto por los no creyentes de esta isla caribeña.

La Virgen negra de Czestochowa

Esta imagen es por excelencia la más venerada en Polonia, y tiene su representación en el siglo XIII, principalmente en el Oriente Medio, en Jerusalén.

Figuras como el Papa Juan Pablo II, nacido en esta nación, manifestaron en su tiempo una gran devoción a esta Virgen.

La Virgen del Carmen

Muchos podrían considerarla como la segunda Virgen, después de la de Guadalupe con la mayor devoción en México. La imagen ingresó al país a través de los sacerdotes jesuitas. Una de sus grandes promesas es la de defender y procurar la salvación del alma, de todo aquel que le profese veneración, portando el llamado Escapulario, que es emblema de devoción a esta advocación.

 

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