Las Hadas…

En un lugar del parque había dos hojas de color verde tiradas en el suelo debajo de un banco. Y en el banco se sentaron una niña y un niño y empezaron a hablar muy mal y muy feo sobre otra chiquilla, Rosa, al tiempo que pisoteaban las hojas. Se trataba de un niño y niña que nunca jugaban con nadie, eran maleducados y no destacaban por su generosidad…

Las hojas estaban tristes…

Luego en el banco se sentó un chiquillo muy arrogante, era muy presumido, soñaba con ser futbolista pero en lugar de jugar con el balón no era buen compañero y era muy presuntuoso y soberbio. También pisoteó a las lindas hojas, es más, ni reparó en su presencia. Después los dos niños que habían hablado mal de Rosa estuvieron con ella fingiendo apreciarla…

Las hojas vertieron lágrimas… Qué horror!

Cayó la noche y cayó el rocío. Y llegó un nuevo día soleado seguido de una magnífica tarde soleada. El parque de nuevo se llenó de bicicletas y patines y risas y juegos. En aquella ocasión se sentó un tímido y rubio pequeño a comer su bocadillo en el banco, y reparó en las dos hermosas hojas y las recogió del suelo y las limpió para que no estuvieran sucias…
Y se convirtieron en hadas. Dos hadas!

Dos hadas altas y con hermosas melenas de color verde. Y cantaron una canción. Y le regalaron al crío algo que le encantaba: una muleta. Admiraba mucho a Posada de Maravillas. Y le concedieron un obsequio a una dulce nena que pidió salud para su hermanito, mientras él luchaba contra su enfermedad ellas le dedicaban cada tarde un verso…

Y convirtieron a los niños que se habían portado mal en hojas arrugadas de color amarillento, y como nadie las recogió del suelo las barrió un hombre y las echó a la papelera. Je je je… Noooo… en realidad las hadas lo que hicieron fue darles una charla sobre la buena conducta. Para que fueran nobles y de bonito corazón. Si no era muy triste esa maldad!

Y así fueron pasando los días…

Dedicado a mi querida Conchita Valdenebro, que nos llama hadas a mi hermana y a mí, te adoro
Dedicado a Posada de Maravillas
Dedicado a mi querida Mara
Dedicado a cada educador de niños
Y dedicado especialmente a Luisito

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