Las redes y la política

CARLOS HORNELAS

carlos.hornelas@gmail.com

La importancia de las redes sociales virtuales en los últimos años se debe a diversos factores, entre los cuales, se puede destacar el declive de los medios masivos de comunicación, ahora llamados medios tradicionales, como la prensa, la radio y la televisión.

La pérdida de la credibilidad de los medios masivos de comunicación, así como la falta de honestidad al cubrir algunas historias han sido uno de los elementos por los cuales mucha gente se ha volcado a preferir informarse a través de las redes sociales, a las cuales sienten más próximas. Dicha percepción se alimenta de los recursos dispuestos para ponerse en contacto con el autor de cada comunicación, la rápida respuesta a través de reacciones o la réplica inmediata que pueden hacer los aludidos. Cosas que están todavía lejos de suceder en los medios masivos.

Las redes sociales virtuales han representado, para sus más fervientes usuarios, una redistribución de información a nivel social. Mientras los medios tradicionales emiten sus mensajes unilateralmente y sus contenidos pueden raramente ser rebatidos desde el mismo medio, las redes sociales han cambiado el modo en el cual esa otrora información vertical circula.

Por primera vez, han facultado a los usuarios de estas plataformas a intercambiar mensajes entre ellos sin intermediarios ni editores y con ello han secuestrado el debate de los temas actuales y controvertibles.

No obstante, la ausencia de los medios masivos como gestores de la agenda cotidiana ha devenido en una carencia de referencias comunes mínimas en una variedad extensa de temas, dando como resultado una fragmentación al alza de foros cada vez más pequeños y exclusivos de comunidades con intereses afines que refuerzan sus marcas identitarias y de pertenencia a ciertas ideologías o pusturas y que en el peor de los casos desdeñan toda información que les cuestiona, les interpela o los alude en formas que no están dispuestos a tolerar.

De esta manera, la discusión y el seudo-debate de los temas torales para nuestra sociedad ocurre actualmente a través de las redes sociales. Con lo cual, se puede afirmar el fracaso de la política, pues, por una parte dichas plataformas les han arrebatado el púlpito que les hacía ser escuchados y vistos como celebridades y los ha puesto a competir el estrellato con sus propios productos: los youtubers, los influencers.

Los políticos ya no tienen en sus manos el debate nacional, únicamente reaccionan, y a veces tarde, a aquello que se cocina en las benditas redes sociales. En lugar de que los ciudadanos estén atentos a los políticos y sus plataformas, se puede decir que se ha dado la inversión de la ecuación: son los políticos los que están al tanto de lo que pasa en las plataformas, en las redes sociales con tal de hacerse relevantes en el discurso.

Es, precisamente, a través de la temperatura de las redes sociales que los políticos dirigen y focalizan sus esfuerzos para comunicar con los votantes. Los eventos masivos han sido relegados definitivamente en tiempos de pandemia y encierro y la ventanilla única que representaban los medios de comunicación masiva, se ha multiplicado en pequeñas celdas que observan a los políticos, que observan a otros actores y que observan su discurso: se han vuelto verdaderos sistemas observadores y autopoiéticos, como diría el célebre teórico de la comunicación, Niklas Luhmann.

Por ello, en un último pataleo y berrinche, surgen, alrededor del mundo, iniciativas para regular las redes sociales. No se trata de ser más libre en el discurso, sino de la última incursión de los políticos porque les devuelvan el monopolio del debate social.

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