Legado, exposición del artista que más ha pintado en Yucatán

Con más de medio siglo de plasmar su creatividad a través del lienzo, llega al Museo Fernando García Ponce la exposición del único artista que más ha pintado en Yucatán, se trata de Ermilo Torre Gamboa, quien a través de “Legado” busca resaltar su vida profesional que empezó en Europa en los años 60.

Este evento forma parte de un ciclo de muestras que inicia con “Confluencias” de Antoni Tápies, importante pintor catalán en la producción del arte actual y que está integrada por más de 30 piezas con estampas.

La segunda lleva por nombre “Timo. Mirando al Sureste” de Rodrigo de la Sierra, la cual encerrará obras escultóricas que abarcan dos espacios: el Pasaje de la Revolución y la sala nueve del Museo.

Torre Gamboa es uno de los artistas que ha pasado de la pintura neoclásica a influencias de escuelas mexicanas del expresionismo. Es un maestro que ha tenido la libertad creativa de más de 50 años.

Entre las obras que se podrán apreciar se encuentra “Salomé”, la cual es definida por el director del Museo, Rafael Alfonso Pérez y Pérez, como una pieza espectacular, así como “Martirio de Cristo”.

“Se trata de hacer un homenaje digno con una selección que nos haga entender esa gran calidad plástica. Lo que más pintó en el Estado fueron retratos, pero queremos hacer un homenaje donde estamos buscando piezas que tienen más de 50 años”, resaltó.
Luego de tres meses de haber encabezado su última exposición, Torre Gamboa llega al recinto museográfico conocido como “Macay”.

En una plática con representantes de los medios de información recordó sus inicios en Europa en 1960, aproximadamente. Él dibujó grandes obras de personajes importantes que se exponían en Museo Nacional del Prado, por ejemplo, para luego traerlos a Mérida.

“Cada copia era para mí dos o tres días de nervios, porque eran salones muy grandes de los museos llenos de pintores que tenían facilidad. Pinté a Goya, Tiziano, Greco, algunos cuadros se vendieron ahí y otros se quedaron en México.

Pero no todo fue fácil, a su llegada a Mérida, recordó, “fue una cosa terrible, no quiero decir triste, pero decepcionante ver lo que pintaban los jóvenes, las muchachas, eran cosas totalmente abstractas, el tiempo de los grandes pintores había quedado atrás”.

Sin embargo, ante la nueva corriente no tuvo de otra que modernizarse y dejar atrás los paisajes, montañas y rostros, los cuales servirán para una próxima exposición el año siguiente.

Texto y foto: Jesús Gómez

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