Lo urgente y lo importante

Por Carlos Hornelas

El ingeniero Helios Gómez Pinzón, de quien tengo los más gratos recuerdos y admiración, cuando trabajamos en Televisión educativa, hace algunos ayeres, nos instruía que en la administración pública, y esto se puede extender en realidad a cualquier empresa, hay que saber distinguir entre lo urgente y lo importante, a fin de tomar las mejores decisiones.

Uno debe de pensar dos veces antes de precipitarse a resolver un problema inmediatamente que, a la larga pueda resultar en otro peor. En ese sentido hay que reconocer que en los tiempos que vivimos siempre se tiene la presión encima por hacer las cosas más rápido y se deja de lado las cuestiones de fondo, las importantes.

En las últimas semanas hemos visto un presidente que se preocupa por resolver las urgencias sin tomar en cuenta las cosas realmente importantes. En su toma de posesión juró proteger y hacer valer la constitución y las leyes emanadas de ella en el ejercicio de su función.

Ha propuesto, por ejemplo, reducir los salarios de altos funcionarios, así como prescindir de su aguinaldo para ocupar esos recursos en la contingencia sanitaria derivada del coronavirus. No obstante, esta disposición atropella los derechos laborales de los involucrados y por más grande que fuera el monto a obtener no sería suficiente para cubrir la mínima parte de esta urgencia.

Otra de las ideas que buscaba poner en práctica era tratar de que la cámara baja le diera facultades al ejecutivo de redistribuir el presupuesto para decidir su ejercicio en condiciones de emergencias económicas como la existente. Esta propuesta se ve un tanto innecesaria, si como se sabe, en la actualidad cuenta con una mayoría no solo en la cámara de diputados sino en la de senadores que podrían convalidar su iniciativa, o bien, ante las cuales tendría que negociar para poder fundamentar y consensuar la reasignación del gasto a fin de contar con un proceso que legitimara las medidas que permitan enfrentar la situación.

Aquí se ocupa de lo urgente y deja de lado lo importante. Si bien tiene tanto la mayoría como su gran olfato político ¿por qué quiere dejar por escrito en una ley esa facultad extraordinaria que le quitaría a la cámara de diputados? Si no se trata de negociar ni de apoyarse en otro poder ¿es necesario tratar de secuestrar una de sus facultades exclusivas solo por estar en una contingencia?

En lo que refiere a atender urgencias y emergencias, recordemos que en la llamada “Guerra contra el huachicol” se tuvo que recurrir a contratos de asignación directa, ignorando los concursos de licitación porque el país estaba “viviendo una situación de urgencia”, lo cual es contrario a derecho y además genera sospechas de corrupción que, a decir del presidente, ya no existe en nuestro país.

A esto habrá que sumar la adquisición directa, igualmente sin proceso de licitación, supuestamente por la urgencia de las vidas involucradas, de ventiladores auxiliares en el tratamiento de enfermos por covid19, hecho a una empresa del hijo de Manuel Bartlet, quien ya había sido señalado en el pasado por no poder acreditar cómo se hizo de la propiedad de 23 casas.

A este paso, con tal de resolver los graves y urgentes problemas del país, la Constitución le va a estorbar para su importante 4T.

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