Los medios, las elecciones y el derecho a informarse

CARLOS HORNELAS
carlos.hornelas@gmail.com

Se ha dicho que el derecho a la información es un factor clave de la democracia por la simple razón que permite el acceso y conocimiento a otros derechos, a todos los derechos. La toma de decisiones que afectan nuestras vidas se hace con base en la calidad y cantidad de información con la que contamos al momento de realizar nuestras elecciones, por pequeñas que sean: desde el pan que comeremos y su calidad nutrimental hasta la seguridad que podemos esperar de un determinado vehículo en el mercado.

Las pasadas campañas presidenciales en Estados Unidos nos obligan a reflexionar el papel de los medios de comunicación tradicionales, así como el de las llamadas redes sociales en la construcción del debate político, así como en la información que muestran en sus respectivos escaparates.

En recientes fechas, días antes de las elecciones trascendió que Facebook restringió o dificultó el acceso hacia páginas cuya tendencia era favorable a Biden y al partido demócrata, como Occupy Democrats, The Other 98% o Being Liberal que registraron una caída del 70% de sus visitas, de acuerdo con un informe publicado por Buzzfeed

Facebook en su defensa alega “errores” del personal que monitorea los contenidos o bien, del número de quejas por “noticias falsas” de parte de los usuarios de la red que provocaron el retiro de dicho acceso a la información.

Mark Zuckerberg, representante y socio mayoritario de Facebook ha expresado su intención de promover el periodismo de calidad a través de una sección llamada Facebook News que tendría una “selección de un grupo de periodistas “experimentados “para ofrecer información “verificada y de calidad” a sus usuarios.

En el caso de la red Instagram, al ingresar al portal se recordaba al usuario, “erróneamente”, en un anuncio de bienvenida, que las elecciones serían el 4 de noviembre. Considerando el extenso número de seguidores de esta red, se podría haber coartado su derecho a ejercer su voto de haber hecho caso a esta advertencia.

Mientras hay quienes culpan de todos los males a las redes sociales, debemos reconocer que los medios de comunicación tradicionales no salen mejor librados cuando se trata de analizar su papel durante estos comicios. Una prensa partisana que lejos de enarbolar los ideales de una comunicación neutral, por no decir objetiva, decidió tomar partido desde el inicio de la contienda.

Así, se hizo evidente y descarado el apoyo a uno u otro candidato destacando sus virtudes y vilipendiando los defectos del adversario. Sabemos que los medios representan ciertos intereses. Para nadie es un secreto que los periódicos decimonónicos fueron fundados para respaldar movimientos políticos de la época y promover el debate de ideas no libre de propaganda.

A través de la facultad que se arrogan a sí mismos han establecido una censura de facto a diversos contenidos hacia el púbico, con el que debieran tener un compromiso social por encima de la relación comercial que atesoran con sus anunciantes.

El miércoles pasado, en la noche, Trump exigió el recuento de votos de la elección invocando el fraude electoral en su contra. Ante este hecho, emitido en directo por las principales televisoras, la CBS, la ABC y la NBC cortaron la transmisión televisiva para evitar la difusión de una falsedad, según informaron. Solo CNN permaneció en directo con un cintillo en la pantalla que advertía al televidente que lo que acusaba Trump no era respaldado por evidencia. En lugar de dejar que el público decida la relevancia del hecho, simplemente le negaron la información en la llamada “tierra de la libertad, la oportunidad y el hogar de los valientes”.

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