Los partidos políticos ya pueden renunciar a financiamiento público

Ciudadanos exigen que estos organismos desistan a parte de sus prorrogativas, dado que ese dinero puede servir para ayudar a los más necesitados.

Los partidos políticos ya pueden a renunciar a parte de su financiamiento público, pero lo tienen que avisar al Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE), instancia que lo debe devolver a la Tesorería de la Federación y será la Secretaría de Hacienda y Crédito Público la que señalará el destino de dicho dinero, de acuerdo al Decreto publicado ayer martes en el Diario Oficial de la Federación (DOF).
A propósito de la crisis del coronavirus, los partidos políticos volvieron a ser blanco de la sociedad, pues el financiamiento de los mismos es alto y se tiene la impresión que no se le “ve ganancia”.
Al contrario, los ciudadanos exigen que los partidos políticos renuncien a parte de sus prerrogativas, pues al igual que empresas y negocios, ellos tampoco han hecho actividades relativas a su naturaleza, por lo que ese dinero bien puede servir para ayudar a los más necesitados, cuyas carencias se multiplicaron por la pandemia del coronavirus.
En el Decreto publicado ayer se menciona que es el Consejo General el encargado respecto a la posibilidad constitucional y legal de atender las solicitudes de renuncia al financiamiento público, todo ello como una resolución de la Sala Superior del TEPJF.
Se destaca que dado que el financiamiento parte de las prerrogativas, que constitucionalmente se confiere a los partidos políticos, corresponde al erario público decidir si es jurídicamente factible concluir las prerrogativas de los partidos políticos sí son renunciables.
“Los institutos políticos deben dar su consentimiento para que alguna parte de su financiamiento público sea retenido por el INE, con el fin de ser remitido a la Tesorería de la Federación, sin que ello implique que el Instituto cuente con la atribución de destinar el recurso reintegrado al erario público hacia fines, instituciones u organismos públicos específicos”, señala.
Sin embargo, la renuncia al financiamiento público debe prever las obligaciones que los partidos políticos tienen como entidad de interés público, pues la renuncia a un derecho, que en este caso es el financiamiento público federal ordinario, de ninguna manera conlleva el incumplimiento de una obligación previamente establecida, como son las multas que aplica el propio INE.
Ahora bien, ¿cuáles son los pasos a seguir por los partidos para entregar parte de sus prerrogativas?
En total son ocho, donde destaca el uno, que señala que la solicitud de renuncia a una parte del financiamiento público federal para el sostenimiento de las actividades ordinarias permanentes correspondiente al ejercicio dos mil veinte deberá ser suscrita por la o el titular de la Presidencia del Comité Ejecutivo Nacional u órgano equivalente (o representante legal del partido político) y deberá dirigirse a la Secretaría Ejecutiva del INE, con copia para el Consejero Presidente del Instituto, así como para la Presidenta de la Comisión de Prerrogativas y Partidos Políticos.
La tres señala que la renuncia al financiamiento público federal ordinario podrá aplicarse por el INE exclusivamente de las ministraciones mensuales que aún no hayan sido depositadas en las cuentas bancarias del partido políticos, decir, que no hayan ingresado al patrimonio de éste.
La cuatro asegura que los partidos políticos nacionales deberán señalar con claridad el monto y/o porcentaje total al que renuncian.
El quinto establece que deberán indicar explícitamente si la renuncia a la prerrogativa debe calcularse por la autoridad electoral, antes o después de aplicar las deducciones que correspondan por remanentes y sanciones.
El nueve indica que la renuncia a algún monto del financiamiento público anual para el sostenimiento de las actividades ordinarias no exime a los partidos políticos del cumplimiento de sus obligaciones en materia de fiscalización, entre las que se encuentra, garantizar que el financiamiento público prevalezca sobre el financiamiento privado.

Texto: Esteban Cruz Obando

Foto: Cortesía

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