Los Ramírez-Vera son troncos en Motul

De la familia salen ingenieros fármaco biólogos, educadores, políticos, comunicadores y hasta dirigentes del Club Rotario.

La descendencia del matrimonio que en las primeras décadas del siglo XX formaron Manuel Ramírez y Quintiliana Vera, incluye a ingenieros fármaco biólogos, educadores, políticos, comunicadores y hasta dirigentes del Club Rotario, que, a lo largo de los años, han trabajado para hacer de Motul un mejor lugar para vivir.

—El abuelo a quien cariñosamente llamábamos Papá Ramírez, era ganadero, tenía su paraje y su mesa en el mercado, fue muy trabajador, comento a Peninsular Punto Medio, Felipe Ramírez Montero, el maestro de ceremonias muchos años del gobierno del estado y ahora del Ayuntamiento de Mérida, quien recordó que en ese tiempo se acostumbraba darle educación solo al hijo mayor —indicó.

—En este caso fue mi tío Manuel, él logro estudiar en la modelo y al finalizar su carrera como químico farmacobiólogo, a pesar de tener muchas oportunidades para desarrollarse profesional y hasta políticamente en Mérida, regresó a Motul para establecer la Farmacia Modelo, nombrada de esta manera en honor a su querida Alma mater —comentó el también exlocutor de la desaparecida Radio Motul.

A Manuel Ramírez Vera, también se le consideró como un gran precursor de la educación en la zona, ya que a él se le debe la creación en el año de 1952, de la secundaria estatal No. 6 “Eulogio Palma y Palma”, que lleva el nombre de un ilustre poeta motuleño, y que fue la primera ubicada en la zona henequera.

Su deseo era que los jóvenes de los municipios cercanos tuvieran la oportunidad de cursar sus estudios en ese nivel educativo, y tras pasar dos décadas funcionando en el palacio municipal, en 1972 logró hacerse realidad el sueño de que dicho plantel escolar contara con su edificio propio, ubicado junto a la clínica del Imss en la colonia Felipe Carrillo Puerto.

Acerca de Manuel hay que destacar que, además, de que fue presidente del Club Rotario en Motul, también impulsó el béisbol en la época de oro, y tenía bajo su tutela al Club Farmacia Modelo, donde hubo grandes jugadores. —Era un equipo muy importante que compitió con los Cardenales de Motul —indicó Ramírez Montero, quien recordó que su tía, la maestra Francisca, conocida cariñosamente como Chita. Ella fue de las pocas mujeres en su época, anotadora oficial de béisbol en los juegos del equipo “Farmacia Modelo”.

—Mi tía daba clases de repostería en la secundaria Eulogio Palma y Palma, y esto fue muy importante porque las jóvenes al salir ya tenían los conocimientos para poner su cocina económica o su pastelería y de esta manera ayudaba a la economía familiar, pero su especialidad era que el bordado francés que era muy difícil de hacer —destacó el entrevistado, quien regresando al tema de los deportes, nos habló del periódico llamado “El Deportivo”, que era propiedad de su padre Rubén Darío Ramírez Vera, y que contaba con la colaboración del inolvidable Jorge “El Primo” Abraham, quien vivió un tiempo en Motul.

—Mi papá fue el decano de los periodistas de Motul, sólo estudió su primaria, llegó a cuarto grado, pero tenía una sabiduría impresionante. Fue corresponsal de “La Caricatura”, una revista nacional, y también trabajo para el Diario del Sureste y Novedades, pero también era carnavalesco, hacia sus disfraces, fue gobernador del carnaval dos veces, toreaba y también creo el Grupo Salvador de A. A. —recordó Ramírez Montero, quien comentó que en total fueron seis los hijos del matrimonio Ramírez Vera. De mis tíos nos faltó mencionar a Carolina que nació después de Manuel, a mi tío Mundo que es el único que queda vivo y que cumple 97 años en enero, el tiene todavía la Farmacia Santa Ana.

Texto y foto: Manuel Pool

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