Mariscos Montuy logra su consolidación con dedicación, servicio y por su exquisito sabor

Debido a que les aumentan la renta de local, los esposos Sebastián Montuy y Sara Gamboa siguen el negocio en su casa

Hace siete años comenzó esta historia en un pequeño local ubicado en Circuito Colonias Sur a la altura de la colonia María Luisa, donde la sazón de Sebastián Montuy Zapata, y la atención cordial de su esposa Sara Andrea Gamboa Santamaría, cautivaron a la clientela que cada día crecía más y más.

Esto ocasionó que la dueña del local les aumentó la renta y los esposos no tuvieron más opción que trasladar su pequeño negocio a su casa, ubicada a unas cuantas cuadras en la colonia Salvador Alvarado Sur,  en un lugar muy apartado y hasta cierto punto complejo de encontrar, pero esto fue impedimento y con una estrategia de promoción basada en las redes sociales, su clientela hasta guiándose con carteles y flechas, siguió a Sara y Sebastián.

—Teníamos miedo de perder a la clientela, pero no había más opción, así es que invertimos en ponerle piso y techo a la terraza de la casa y ademas de poner avisos en las redes sociales, volanteamos y colocamos carteles en la avenida cerca del lugar en el que estábamos —comentó Sara quien explicó que su esposo estuvo ausente porque esta atendiendo una nueva sucursal, la primera en la calle 64 por Circuito Colonias en la Castilla Cámara.

Da gusto en verdad ver cómo está pareja hace equipo para lograr sus metas, como en su momento fue sobrevivir al cambio de local y ahora abrir su primera sucursal, y más al saber que ninguno de ellos sabía nada de este ramo, pero no faltó un conocido que se ofreciera a enseñarle el oficio primero a Sebastián, y éste posteriormente hizo lo propio con Sara, que vaya superó al maestro.

Algo que vale la pena recalcar es que la atención es algo que caracteriza a este local, es que el cliente puede acudir a una nevera de gran tamaño donde entre meros, corvinas, boquinetes, mojarras y chac chi, puede elegir el pescado fresco que se le fríe el momento.

Todo el producto llega de Celestún cada jueves y el pedido se calcula para cubrir la demanda del fin de semana, por lo que ésta es una de las cualidades del producto que se ofrece y que de acuerdo a la especie y tamaño se tiene en tres rangos de precios.

—Tratamos de tener una variedad de productos que se adapten al bolsillo de la clientela, que puede llevarse un pescado frito por un precio de 30 o 40 pesos, en este caso chac chi, acompañado de su dotación de cebolla, limón, chile habanero, su arroz y su frijol colado —dijo, quien se dice muy contenta por la respuesta del público.

En la actualidad en el número de Wats App de Sara, el 9991 98 21 96, se cuentan más de 500 contactos de clientes a quienes se les informa de las promociones disponibles como los paquetes familiares que llevan desde filete de pescado empanizado, ceviche mixto de camarón y pescado, además de caldo de chilpachole y hasta un cóctel de camarón.

—La mayor parte de los pedidos son para llevar, sin embargo, tenemos una mesita para quien quiera comer acá con nosotros —indicó la entrevistada quien recordó a excepción de los jueves, su local ubicado en la calle 4 norte entre 25 y 27 de la Salvador Alvarado Sur, abre todos los días a partir de las ocho de la mañana y cierra a las cuatro de la tarde y los sábados y domingos, una hora más tarde.

El amor y dedicación de estos esposos por su labor diaria queda de manifiesto en la higiene que predomina en la cocina donde no se  percibe el olor característico del pescado o del marisco, y es precisamente el interés de que su clientela se vaya satisfecha la que hace que una vez que se envían los pedidos, Sarita se toma un tiempo para preguntar vía WhatsApp si llegó  bien la comida y si todo estuvo bien, una actitud que vale la pena tener en cuenta especialmente en estos momentos en los que la competencia es muy intensa y la situación económica compleja.

Texto y fotos: Manuel Pool Moguel

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