Marte: poesía cósmica

Mario Barghomz

mbarghomz2012@hotmail.com

No sé si todos, pero algunos, hemos deseado algún día viajar a las estrellas. Quizá los más soñadores, los niños.

En lo particular me gustan las películas sobre el espacio, las aventuras galácticas, las historias sobre viajes espaciales, descubrimientos e investigación cósmica y sobre astronautas. Era todavía un niño cuando George Lucas presentó su primera película sobre la Guerra de las Galaxias, ¡wooouuuuhhh! Ese primer encuentro con el mundo interestelar a través de la pantalla fue fascinante, realmente épico.

Ya por entonces también veíamos en los canales populares de la televisión “Viaje a las estrellas” (Star Trek); las aventuras del Enterprise. También era un niño cuando me pegaba a la televisión para verlo. No se hablaba entonces mucho de física cuántica, de teletransportación, de velocidad luz, de mundos paralelos y hoyos negros más allá de la mera fantasía. El capitán Kirk y el Sr. Spock simplemente eran fascinantes. Lo siguen siendo en mi cabeza.

Este gusto por el espacio no solo abrió mi imaginación, mi gusto y mi ánimo por saber más del espacio o interesarme en él con un propósito más allá de las películas y los programas de televisión, sino de lectura científica (Astrofísica). Y no precisamente como la estudian los astrofísicos, sino la filosofía de la naturaleza cósmica de donde parte la investigación y la vida no solo del cosmos mismo, sino de la existencia humana.

Las primeras ideas y los primeros libros sobre el Cosmos (sobre el estudio del espacio) proceden de la Filosofía, precisamente sobre la idea y el empeño de saber el origen de la vida. Los primeros cosmólogos, a los que en filosofía se les conoce como “Filósofos de la Phisis” (de la Naturaleza) que indagaron sobre los primeros “Arkés” (o Arjés) que son los primeros principios naturales de nuestra existencia humana, se dedicaron sobre todo a examinar el Cosmos, la Naturaleza, para saber de qué estaba compuesta la vida y de dónde provenía. Naturalmente estamos hablando del siglo VI antes de Cristo y de filósofos como Anaxímenes, Anaximandro, Tales de Mileto y Heráclito, quienes observaron que la Naturaleza, toda, la vegetal, la animal y la humana, estaba compuesta de cuatro elementos principales: aire, tierra, fuego y agua, sin los cuales (o que sin alguno de ellos) la vida no existiría como la conocemos. Luego vendría Demócrito para hablarnos del átomo, Aristóteles y Platón (sobre todo Aristóteles) con los primeros juicios filosófico-científicos acerca del Cosmos y el Espacio extraterrestre.

Por eso ahora la importancia de la conquista de Marte que ya no es solo fantasía, ficción o película. Y que tampoco es únicamente un afán mediático o excéntrico de países que han invertido cantidades millonarias exorbitantes en esta exploración espacial y planetaria, y que podría quizá criticárseles con el ingenuo argumento de soslayar necesidades propias y prioritarias de nuestro planeta Tierra como la indigencia o el hambre.

Sería tanto (pongo el ejemplo) como si Alejandro de Médici o Ludovico Sforza, los mecenas de Leonardo de Vinci, le hubieran negado recursos para ocuparse de sus inventos, argumentando necesidades humanas de primer orden en su tiempo. No imagino el mundo actual, como lo conocemos, sin los inventos de Leonardo que proyectaron en el mundo su evolución y desarrollo.

Solo los grandes visionarios saben y entienden que la conquista del espacio está más allá de cualquier despilfarro o fantasía peregrina. Marte no solo es una pasión espacial sino poesía cósmica.

No es una aventura privada o egoísta de exploradores espaciales, sino una certeza ya del próximo paso del género humano hacia su expansión inteligente.

Marte me recuerda la exploración y el afán de Cristóbal Colón antes del descubrimiento de América (el mundo cambió entonces), la aventura de Marco Polo por la “ruta de la ceda”, el sueño de Alejandro Magno más allá de los confines de Grecia y Macedonia, y la exploración sobre el desarrollo y la evolución humana de Charles Darwin.

¡Qué sería del género humano sin estas aventuras de estudio y exploración!

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