Muestran su devoción al cristo negro

De rodillas, de espaldas y con un dolor a cuestas, miles de devotos pagaron ayer “sus penitencias”, como un acto de infinita devoción por los milagros que les ha realizado el Cristo Negro, que cada año da protagonismo al poblado panameño de Portobelo, en la provincia de Colón, donde sólo llegar supone un reto sobrehumano.

El lugar, de unos 4.500 habitantes panameños, amaneció con una incesante lluvia que no daba tregua a los caminantes que, entre la muchedumbre y los carros apilados, se abrían paso para hacer todo lo posible para llegar a los pies del santo y cumplir su promesa.

Las caras desgarradas por el dolor y la agonía contrastaban con la hermosa bahía de Portobelo, bautizada así por el propio Cristóbal Colón en 1502.

Solo el grito de ¡Viva Jesús de Nazareno, viva el Naza! daba aliento a los que una vez terminaban el trayecto a pie, se inclinaban para castigarse, ya sea arrastrándose por el asfalto, cargando pesadas cruces, o derritiéndose cera de vela sobre su cuerpo. Una de ellos era Yaira que estuvo sentada en el suelo y se empujaba con sus pies, y solo acompañada de su hija de unos 5 años descalza.

Texto y foto: Agencias

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