Mujeres en el poder

Carol Santana Franco
@VenusInPiscis

Una de las noticias más positivas durante la semana fue la victoria de Joe Biden y Kamala Harris en las elecciones de Estados Unidos.

Los resultados se convirtieron en una celebración a nivel mundial más por la expulsión de Donald Trump del poder que la victoria en sí de Biden y Harris, sin embargo, para millones de mujeres estadunidenses ver a Kamala Harris siendo vice-presidenta fue un sueño hecho realidad, en especial para aquellas que —como Kamala— vienen de familias de inmigrantes.

Harris, mitad india y mitad afroamericana, logró convertirse en la primera mujer en ser vicepresidenta de la historia del país, dando una pequeña esperanza para las mujeres de color que son margilizadas en Estados Unidos —y el mundo — sobre todo en el ámbito político.

Si de por si el patriarcado está presente en todos los ámbitos de nuestra vida, en la política es donde más podemos observar la doble moral y el sexismo que rodean a la sociedad. Por ejemplo, mientras que a los candidatos se les hace críticas sobre sus políticas e ideas, en el caso de las mujeres su ropa, peso, edad y carisma siempre entra a discusión e incluso llega a influir en la manera en la que votamos por una o por otra.

Ver mujeres ocupando puestos de poder es muy inspirador y digno de celebrarse. Y si bien debemos estar en contra de las críticas sexistas que se le hacen a las mujeres que ocupan cargos públicos, es importante que no usemos esto como pase libre para no cuestionar las decisiones que tomen.

En especial cuando creemos firmemente que al estar ellas en el poder serán más empáticas y hasta feministas,

Por ejemplo, Claudia Sheinbaum se convirtió en la primera mujer electa como Jefa de Gobierno de la Ciudad de México. Y aunque insistió que su mandato escucharía los reclamos de las mujeres, fue la responsable de enviar granaderos a las protestas contra la violencia feminicida y a criminalizar el movimiento feminista.

El triunfo de Kamala es inspirador para que más niñas y mujeres se animen a incursionar en la política y en la toma de decisiones, y celebrarlo no es una excusa para ignorar su pasado problemático como fiscal, en especial cuando el sistema penitenciario en EUA es racista e injusto —como el de muchos otros países—.

De nada nos sirve tener mujeres en el poder si siguen ignorando el bienestar de las mujeres.

Al final, nuestras representantes deben ser nuestra voz ante las autoridades y luchar por nuestro bienestar y no para seguir oprimiendo a más mujeres margilizadas.

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