Muy pronto vamos a dejar de sobrevivir para dedicarnos a vivir, dice con ánimo

Víctima de intento de feminicidio el año pasado, con secuelas de las golpizas que le propinó su exmarido, Greta Martínez Corona todavía sigue esperando que se le haga justicia, pues pese a las pruebas aportadas como fotos, videos y estudios psicológicos a ella y su hijo, su expareja sigue en libertad, sin ser acusado ni con una multa de tránsito.

Tras exponer su caso en las redes sociales y acudir por apoyo a las autoridades desde septiembre del 2018, Greta no se explica el por qué sigue esperando que las autoridades procedan contra su expareja, Hugo C.V.

—Vivo con miedo, se me ha acercado y me amenaza de muerte, esta vida no es vida—dijo en entrevista el pasado 27 de marzo en el marco del segundo aniversario del feminicidio de Ema Gabriela Molina Canto.

Indicó que durante estos últimos meses, y pese a una orden de restricción, él (Hugo C.V.) se ha acercado hasta su casa, a la puerta, le envía mensajes intimidatorios y con amenazas de muerte.

—No iba venir a esta manifestación (por los dos años del asesinado de Ema Gabriela), pero mi hijo, de apenas 10 años, me animó al decir que muy pronto vamos a dejar de sobrevivir para dedicarnos a vivir —admitió.

Greta acompañó a doña Liga Canto, madre de Ema Gabriela, en todo momento: en un recorrido alrededor de la Plaza Grande para pedir justicia, durante la proyección del video del Juicio del Pueblo y en las entrevistas con los medios de comunicación.

A simple vista tiene secuelas de las golpizas que sufrió, pues su voz es entrecortada, tiene problemas para hilar una enunciado aunque es clara en lo que dice y tiene un tic nervioso, que la obliga a mover sus labios y quijada.

—En realidad él no tiene todavía una acusación, no hay nada, he ido a poner mi denuncia, y he aportado todas las pruebas, no solo las palabras, sino videos, fotos y audios, he tenido que repetir todo lo sucedido y mi hijo también, he cumplido con todas la de la ley, y a él ni siquiera una multa de tráfico le han impuesto —detalló.

En ese sentido, dijo que vivir con miedo no es vivir.

—Hoy tenía miedo de venir, me sorprendió lo que dijo mi hijo 10 años y 5 meses, que “un día ya no vamos a sobrevivir, sino a vivir”, por eso vine —agregó.

Señaló que ya quiere retomar su vida laboral, pues tiene que comer junto con su hijo, quien es menor de edad.

—Necesito ya trabajar para seguir adelante, para comer, fui instructora física y vendía ropa deportiva. Hoy no puedo hacer nada —recalcó.

Texto: Esteban Cruz Obando
Foto: Cortesía

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