No me suena tu cara

CARLOS HORNELAS
carlos.hornelas@gmail.com

La compañía Facebook acaba de ser sentenciada por un juez a pagar 650 millones de dólares por recopilar información no consentida de los usuarios afectados. Jay Edelson, abogado de Chicago demandó a la red social por obtener y retener datos biométricos que, procesados son capaces de identificar rostros humanos, violando las leyes de privacidad del Estado de Illinois.

Cada vez que uno sube una fotografía, la empresa utiliza un software y un programa basado en algoritmos para robustecer una base de datos en la cual los rostros son comparados con millones de fotografías y videos para determinar la identidad de una persona. La inteligencia artificial ha podido hacer estas operaciones en un abrir y cerrar de ojos, de tal manera que, la base de datos de los rostros de las personas, que está en poder de Facebook puede ser la más grande y robusta del mundo.

La sentencia condenatoria establecida por el juez, James Donato, se fundamenta en que la empresa no entera a los usuarios de estos procesos y realiza todas estas operaciones sin el consentimiento informado y expreso de los mismos.

Paralelamente, Andrew Bosworth, director de Facebook Reality Labs, anunció que se encuentran trabajando con las empresas Ray Ban y Luxottica para el desarrollo de unos lentes que, mediante realidad aumentada, puedan ofrecer al usuario el reconocimiento facial para identificar a cualquier persona que sea escaneada mediante este dispositivo.

De acuerdo con Bosworth, estos lentes podrían ser una opción para que aquellos que, por su edad o algún padecimiento, no reconozcan a las personas de su entorno, a través de este dispositivo, puedan hacerlo. También declaró, que puede ser muy útil que en una fiesta se pueda uno librar de una situación incómoda al no reconocer a quien le saluda.

A través de su compañía, Instagram, Facebook cuenta con una inteligencia artificial llamada SEER (SElf-supERvised) que ha sido entrenada para reconocer rostros a partir de las imágenes que se suben en ambas plataformas. Aunque el potencial de esta solución apenas está en sus etapas iniciales. Como se declara en el blog oficial del proyecto (https://ai.facebook.com/blog/seer-the-start-of-a-more-powerful-flexible-and-accessible-era-for-compvision/) está encaminado a reconocer todo tipo de objetos, tanto fijos como en movimiento y se podría incorporar a tecnologías como los carros autónomos para determinar las condiciones de conducción y el tipo de obstáculos durante un determinado traslado.

Por lo pronto, en Estados Unidos la policía utilizó dicha tecnología para identificar a tres delincuentes y lograr su arresto. Sin embargo, el algoritmo confundió sus rasgos faciales y se detuvo injustificadamente a tres inocentes que ya fueron liberados. El desarrollo de esta tecnología no está libre de controversia. Los supuestos beneficios no se equiparan con las amenazas a la privacidad de los ciudadanos y mucho menos a las posibles consecuencias.

Simplemente pensemos que un predador sexual pueda obtener, mediante dichas gafas, los datos mínimos de identidad de su presa, aún sin su consentimiento, y los utilice para la comisión de diversas fechorías. En el caso de sectores vulnerables esto adquiere una mayor rotundidad, como, por ejemplo, entre las mujeres o entre los infantes. Sea como fuere Facebook, una compañía privada, es ahora la principal tenedora de todos estos datos y nada garantiza que no los venda a aterceros en un futuro, pese a lo que la ley le imponga, porque nadie monitoriza cada una de sus operaciones todo el tiempo.

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