No todo es política, dude

Por Juan Esteban Méndez

La libertad de expresión existe y seguirá existiendo, punto y aparte de las evidentes limitaciones que diversas instituciones intentan imponer (de manera explícita o no) recordemos: no es lo mismo libertad que libertinaje, pero ese no es el núcleo de la columna del día de hoy, pero si a raíz de eso podré adentrarme a un tema que ha aparecido continuamente en las plataformas donde consumo contenido sobre opinión: el incluir la política en calzador en todo y, repito, absolutamente todo.

Podrán decirme “Pero… si lees blogs de política vas a leer esos comentarios”, pero el problema no es ese, estoy consciente que no voy a encontrar comida italiana en una fonda mexicana; de manera personal consumo muchas vertientes de crítica y opinión, pero cuando entras a leer algo en donde existe una ínfima posibilidad de encontrarte con alguna esfera política y te meten política a fuerza, allí sí llega a ser tedioso y, en algunos sentidos, cómico.

No es muy común y dentro de los límites de la objetividad centralizar todo dentro de la política, y me refiero al área en el cual un servidor se mueve: Cine, Videojuegos, Tecnología, etc.

Es correcto aplicar de manera precisa cuando lo requiere la crítica y el análisis político, pero llevar todo a esos extremos por todos los medios posibles y encontrar universos en situaciones banales a la larga alejan al crítico/analista/ensayista del núcleo central del objeto de consulta al cual aplica su juicio.

Politizar todo solo conlleva a dejar una anarquía expresiva que lo aleja del punto y que nos lleva a pensar en lo siguiente: Cuánta necesidad tendrá la o el autor de ser reconocido que por todos los medios posibles busca ser polémico, buscando política en donde debería buscar lenguaje y otras ramificaciones para enriquecer su comunicación.

En resumen: No todo es política y no todo a fuerza tiene que politizarse, ya te vimos, estás allí expresando desesperadamente tu opinión, ya vimos que te gusta la política, ahora sal de tu zona de confort y céntrate en otras cosas más humanas y más emocionales o dedícate a la política.

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