Perdón cristiano

Por Roberto Dorantes

La parábola del hijo pródigo, un hijo que ofende a su padre, que pide la parte de su herencia al padre acaudalado, derrocha hasta quedarse en la miseria y comer la comida de la piara de los cerdos, en su tragedia recuerda a los empleados de su padre que viven mejor que él, decide regresar a la casa paterna, se deja ver un perdón interesado; sin embargo, al estar frente a su padre le dice: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros”.

El padre al ver a su hijo de vuelta en casa, olvida la ingratitud de su hijo y lo perdona definitivamente; perdonar es una acción que nos hace más humanos, los padres siempre están dispuestos perdonar a los hijos que cometen acciones malas, el amor paternal supera las ingratitudes de los hijos arrepentidos, esta parábola es un espejo de Dios hacia la humanidad.

Perdonar en sentido estricto, deriva del latín “per-donare”, el sufijo indica un valor intensificador, mayor cantidad, y el verbo “donare” que indica acción de dar gratuitamente, equivale a dar sin medida.

Imperdonar, válgame la expresión por favor, la acción de no otorgar el perdón a otro es matar espiritualmente, es quitarle su espacio para vivir. Perdonar va más allá de la justicia, la justicia exige la restitución de los bienes jurídicos agredidos; sin embargo, cuando se trata de la vida, el victimario queda impedido a la restitución de la vida, y los deudos de la víctima dan paso al perdón, porque de otra manera no pueden vivir con odio, a pesar de que la justicia haya cumplido con la pena correspondiente.

El perdonar cristiano es una virtud, pues no está sólo, Dios participa del dolor de la ofensa recibida, conoce la palabra de su Creador: “Tú eres mío. Si pasas por las aguas, yo estoy contigo, si por los ríos, no te anegarán… Eres precioso a mis ojos, de gran estima, yo te quiero”.

Dios transforma con su gracia, obra una profunda transformación en nosotros: nos libera del caos interior y sana las heridas, perdonar es acto de fortaleza, que nos libera, perdonar es un proceso tardado que se logra con la vida espiritual, oración y amor.

La soberbia nos impide ver la necesidad de perdonar aquellos que nos hayan causado mal alguno. Por eso la humildad nos ayuda a alcanzar esa acción tan grande como es perdonar, Cristo murió en la cruz por nuestras ofensas y él está dispuesto a perdonarnos, por eso su primera palabra en la cruz fue: “Padre perdónalos”. Que en esta cuaresma obre la gracia de Dios transformando nuestros corazones.

 

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