Proyectas lo que no te gusta de ti

Hoy es un día estupendo y así es me siento. Nuevamente agradezco la oportunidad de compartir un tema que te podrá ser de provecho en tu vida, así como es en la mía.

Con lo que ha sucedido en el mundo últimamente, y sobre todo lo que he visto de campañas en redes sociales, me ha llamado la atención la reacción de mucha gente con respecto a temas de apoyo, tolerancia, respeto, aceptación, de otras personas ante dichos eventos. Es curioso notar como la gente se proyecta ante las actitudes de otros. Y cuando hablo de proyección es hacer la distinción de reconocer en otros lo que no nos gusta o no estamos de acuerdo con nosotros mismos. Es decir, hablamos de otros de lo que no nos gusta de nosotros mismos.

¿Y por qué hacemos eso? ¿Por qué decimos de los demás lo que no nos gusta de nosotros mismos? Primero porque no queremos aceptar que somos así como decimos de los demás. Creo que a nadie le gusta reconocer algo negativo de sí mismo. Eso sería como creer que somos “malas” personas. Entonces lo que hacemos inconscientemente es fijarnos en los demás aquello que no nos gusta de nosotros mismos. Por lo tanto nos proyectamos en otras personas cuando vemos algo que no nos gusta en ellas. Es meramente lo que piensas de ti mismo cuando juzgas a otras personas por lo que no te parece “justo” o “bueno”. Eso no es aceptar, eso no es ser tolerante, eso nos es respetar.

Leí hace unos días una frase de María Montessori que decía: “Todo el mundo habla de paz, pero nadie educa para la paz. La gente educa para la competencia y la competencia es el principio de cualquier guerra.” Mi reflexión fue: cómo podemos generar una sociedad con sentido de respeto, armonía, paz, tranquilidad, amor, si desde chicos nos educan para ganar, para sobresalir, para ser mejor que los demás. En la conciencia colectiva en la que vivimos hoy existe la creencia que ser mejor, en lo que sea, es la única manera de sobrevivir (pensamiento darwiniano). Te enseñan desde niño a que debes ser mejor en esto o aquello para que puedas “ser alguien”, para “tener éxito en la vida”, para ser “buena persona”.

La situación es que si creemos que somos mejores en algo, entonces tiene que haber alguien que sea peor. Si tú eres “bueno” alguien tiene que ser “malo”. Si tú eres exitoso entonces alguien no lo es. Forzosamente tenemos que aceptar la existencia de lo segundo para reconocer lo primero. Por lo tanto, si no te sientes lo suficientemente bueno, exitoso, importante, amado y valorado por ti mismo (entre otras posibles creencias de ti mismo) entonces empiezas a proyectar eso. Sólo que no lo dices de ti, lo dices de otras personas. Inconscientemente vez la oportunidad de reconocerlo en otras personas pues no lo quieres reconocer en tu ser, tu ego no te lo permite.

Cuando hables de lo que no te gusta de alguien más, o lo que no te gusta su actitud o manera de pensar, es porque estás proyectando lo que no te gusta de ti mismo. Aprovecha la oportunidad de reconocer qué es lo que no te agrada de otras personas y trabájalo en ti mismo. Si crees que otras personas no son congruentes por apoyar una causa, o no te gusta la manera en que lo hacen, mírate a ti mismo, fíjate dónde no eres congruente contigo mismo, qué es lo que no estás aceptando ser.

Tú tienes el poder de controlar tu vida… ¡Úsalo!

Luis E. Roche

Coach

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