¿Quién maldice al pornógrafo?

Oscar Ellis

Larry Flynt, fundador de la revista “Hustler”, descrita por él mismo como “la más escandalosa, vulgar y maravillosa publicación pornográfica del mundo”, murió el miércoles pasado a la edad de 78 años. Y para ser honesto, siento decepción. Porque este es un momento que esperé por mucho tiempo y no está resultando como lo imaginaba. Permítanme ser claro: no me refiero a que haya esperado con ansía su muerte. No tengo nada contra él (aunque tampoco precisamente a favor). No, el motivo por el cual me siento decepcionado radica más bien en que, tras cinco días posteriores a su deceso, aún no he visto a una sola feminista radical o guerrero de justicia social animarse a ser el primero en escupir sobre su tumba en las redes sociales. No he leído hasta este momento un solo post de júbilo ni un comentario de satisfacción en la línea de “uno menos”. Nadie, hasta donde sé, nos ha regalado alguna “think piece” pensada para la ocasión, armando una retrospectiva de todas las razones por las que este monstruo despreciable, inhumano y sin posibilidad de redención merece retorcerse eternamente en el circulo más apestoso del infierno. Nada. Puro silencio. Como si a nadie le importase. ¿Qué pasa, feministas radicales? ¿Dónde se han escondido, gente “woke”? El día que Hugh Hefner exhaló su último suspiro rodeado de conejitas no tardaron ni un minuto en desenvainar la espada. Las cenizas de don Armando Manzanero llevan casi dos meses esparcidas y eso no les ha impedido seguir tratando de convencer a quienquiera que se cruce en sus caminos de eliminarlo de Spotify. ¿Por qué merece Larry Flynt un trato diferente?

Aunque, pensándolo bien, tal vez no sea su culpa. Quizás, al ser más jóvenes que un servidor, no estén familiarizados con los antecedentes que hacen de él un candidato ideal a la galería de la infamia. De modo que los pondré brevemente al corriente para que tomen consciencia de la enorme oportunidad que se están perdiendo. Larry Flynt, entre otras cosas, impulsó las ventas de su revista gracias a fotografías de Jackie Kennedy Onasis desnuda que fueron tomadas sin su aprobación ni conocimiento. Una de sus portadas más famosas mostró el cuerpo de una mujer literalmente siendo molido por una trituradora de carne. Entre sus secciones había una tira cómica llamada “Chester The Molester”; misma que narraba las aventuras de un abusador infantil. Vaya, incluso tuvo una hija que lo acusó de haber abusado sexualmente de ella. Si le creemos a Dylan Farrow, hay que creerles a todas, ¿no? Por cierto, también estaba contra la pena de muerte, abogó a favor del matrimonio del mismo sexo y ganó en la Suprema Corte un importante caso a beneficio de la Libertad de Prensa; pero todo eso es irrelevante y no cambia nada, ¿verdad?

En verdad se los digo: si anhelan dar con un diabólico agente del patriarcado al cual poder llevar a la picota sin que los molestos “boomers” tengan muchos argumentos para reprochar, Flynt es la respuesta a sus plegarias. Es el Santo Grial que buscan. Es su ballena blanca, el Guasón de su Batman.  ¿Qué esperan, entonces?  Puede que no tenga el alto perfil de un Hefner o sea un orgullo local como Manzanero. Pero, al final del día, una escoria es una escoria. ¿O no?

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