Rábano, el protector del hígado y la vesícula

Si incluyes habitualmente el rábano en tus ensaladas debes saber que estas cuidando, no solo tu salud en general, en especial tu función hepática (hígado y vesícula).

“El sabor ligeramente picante es debido a los compuestos de azufre (glucosinolatos). Estos compuestos son responsables del efecto antioxidante de los rábanos, del efecto diurético, digestivo, del aumento de la secreción de bilis en el hígado, y de facilitar el vaciamiento de la vesícula biliar” explica la nutricionista Marta Sanz.

El 95% del rábano es agua y es bajo en nutrientes energéticos como las proteínas, glúcidos y lípidos, por lo tanto es una hortaliza con un bajo aporte energético ( 17 Kcal por 100 g de parte comestible).

Además, es rico en fibra, 1g por cada 100g. “Las recomendaciones de fibra diaria para un adulto es de 25-30 g al día, y en el caso de los niños es la edad más 5g. Por ejemplo, si un niño tiene 10 año habría de consumir 15 g al día de fibra” recomienda Sanz. Los efectos que nos aporta la fibra son: mejora del tránsito intestinal, disminución de los niveles de colesterol y mejora la tolerancia de la glucosa. Por lo tanto, incluye rábano a diario en tus ensaladas y te olvidaras del estreñimiento.

Existen innumerables razones porqué los rábanos son un buen complemento a tu dieta, pero el de mejorar el sistema inmunitario es uno de los más importantes. 100 g de la parte comestible del rábano contiene 20 mg de vitamina C y la recomendación de consumo de esta vitamina al día es de 60mg. Esta vitamina le confiere al rábano propiedades antioxidantes que ayudan a proteger la piel y las mucosas digestiva, ya que interviene en la formación de colágeno.-Agencias

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