Reproducción sin pausas

Jhonny Eyder Euán
jhonny_ee@hotmail.com

Si una tarde calurosa de marzo me tomo un tiempo libre y voy a recostarme en el sillón de la sala para leer un libro de Emiliano Monge, mientras por momentos veo mi teléfono para revisar más que la hora, y luego me canso de la lectura y reproduzco en Spotify el nuevo álbum de Kings of Leon y dejo los ojos fijos hacia el techo, seguramente comenzaré a pensar, recordar y reflexionar sobre el presente y lo que está ocurriendo.

No sé si a las demás personas se les presenta ese lapso de reflexión, pero a mí me ocurre muy seguido, sobre todo desde que me quedé sin trabajo y los KOL lanzaron un nuevo disco. Ya no es original hablar del año nuevo y menos del anterior, aunque para mí es recurrente volver al pasado porque en ese tiempo me iba mejor que ahora.

Con frecuencia me recuerdo caminar con lentes de sol por el centro histórico, detenerme afuera de una tienda de granizados y esperar a mi media naranja. Me veo como si fuese una película con música de fondo y escenas en blanco y negro. Con unos amigos me organicé para ir al Corona Capital 2020, uno de esos conciertos multitudinarios con varias de las mejores bandas del mundo.

Siempre me ha gustado la música y por eso no dudé en invertir mis ahorros en uno de los mejores eventos musicales que se realizan cada año en el país. Iba a ser la primera vez que vaya sino hubiesen pasado hechos insólitos. La película pasó del drama al terror clasificación R. Fue algo bárbaro que me dejó muy decaído y en la calle.

Después de unas tres semanas, en vez de estar esperando un vuelo para ir al festival, me encontraba firmando mi carta de despido. Me echaron del lugar donde contestaba llamadas todo el tiempo. Me gustaba hablar con las personas, siempre tenían problemas con sus teléfonos y yo estaba dispuesto a ayudar.

Al caer al limbo del desempleo me vi y sentí abandonado. La gente se había marchado de las calles y no había ninguna cafetería o bar para ir a llorar las penas. Todo estaba cerrado, vacío, ausente, muerto, sin color. Entonces sentí el peso del futuro sobre mi espalda y eso terminó por hacerme caer. Pero ese no es el final de la película. El álbum se seguía reproduciendo y llegaron días que me hicieron olvidar las desilusiones y los tropiezos.

Hace poco se filtró unas nuevas supuestas fechas del festival musical. Seguramente son falsas y por eso no le tomé tanta importancia al rumor. Ya superé ese mal trago y los demás problemas espontáneos. Ahora estoy tratando de que mi película sea cada vez mejor. Esa es mi misión, y lo bueno es que está activa la reproducción sin pausas.

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