Romanticismo

Por María de la Lama

Me parece increíble pensar que el mundo alguna vez no fue romántico, cuando hoy nada, ni nuestra idea del amor, ni la música pop, ni siquiera nuestras posturas políticas, podría entenderse sin ese marco estético. Romántico de Romanticismo, el movimiento histórico-cultural que surgió en Europa a finales del siglo XVIII. El romanticismo histórico que atravesó y re-acomodó, no solo el arte y la filosofía, sino también el sentido estético del individuo común y corriente, de tal forma que hoy las ideas románticas nos parecen casi inevitablemente humanas.

¿Qué propone el romanticismo? Resumido en una frase (inevitablemente simplista, perdón), el romanticismo idealiza y mitifica la rebeldía de las pasiones frente a la razón. No es que antes del romanticismo la razón fuera una reina invicta; siempre hemos reconocido en las pasiones una parte fundamental del ser humano. Pero el romanticismo inventó la idea de que no son solo una parte inevitable del ser humano, sino una parte noble y valiosa. El romanticismo inventó (matizado ese inventó) al héroe enamorado que, sin explicación racional, se suicida porque su amada no lo pela.

Para reconocer la revolución romántica, es interesante comparar la tragedia griega y la tragedia romántica. En ambas el protagonista acaba muerto, o al menos muy infeliz. Pero, mientras que en la tragedia romántica el protagonista desdichado es un héroe, en la la tragedia clásica el protagonista sirve de advertencia. En la tragedia de Sófocles Edipo Rey, Edipo no termina, tras todas sus desventuras, como un héroe honorable; sus desdichas son consecuencias de sus errores, o de los de su padre, y su historia es una con moraleja, que llama a la precaución y a la responsabilidad: tus errores, nos advierte Sófocles, te condenarán a ti y a tus hijos a la tragedia. Para la época clásica, las pasiones, la soberbia, el amor, eran una tentación, y la tragedia un justo castigo a las mismas.

En contraste, la tragedia del romanticismo no es moralista. El héroe romántico no es aquel que vence a pesar de las dificultades, ni el que muere luchando por la verdad; el héroe romántico es el soldado que da su vida por el villano, el enamorado que asesina a su amor no correspondido, el artista que se muere de hambre porque se niega a vender sus obras. En Las penas del joven Werther, Goethe no construye una advertencia con las tragedias del irracional protagonista. Al contrario: nos presenta su irracionalidad como algo digno de respeto, algo honorable y valioso en el ser humano. La tragedia romántica no tiene moraleja: festeja el amor ciego, la soberbia, la extravagancia, el suicidio, el absurdo. Y, para bien y para mal, desde las canciones corta-venas, hasta la defensa política de las minorías, nuestro mundo es romántico.

 

Yucateca. Estudiante de Filosofía por la Universidad Iberoamericana.

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