Romero

Pasaron la tarde entretenidos con el nombre. El perrito había aparecido abandonado y sediento cerca de la casa. Se veía asustadísimo. Una de las niñas le acariciò y pronto moviò el rabo y le lamiò los dedos. Se trataba de un perro precioso, muy juguetòn.

Los mayores le llevaron a la clínica veterinaria. No estaba documentado. Le bañaron y le pusieron sus vacunas. Parecía que los anteriores dueños del animal no habían hecho las cosas bien. Como nadie iba a reclamarlo le adoptaron.

Y los niños pasaron la tarde decidiendo qué nombre le pondrían. Chocolate, decían. Verano. Talavante… Al final optaron por Romero. A la abuela le gustaba mucho el romero, eran amigos de unos que tenían la yeguada El Romero y en honor a Pedro Romero…

Ya satisfechos con el nombre se fueron felices a la novillada nocturna que se celebraba en el pueblo. Eran muy taurinos todos los pequeños. Y muy amantes de los animales, por eso no comprendían que alguien hubiera abandonado a aquel perrito…

Los taurinos amamos a los animales
Sí a los niños en los toros
Dedicado a Luisito

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