San Antonio Millet, hacienda histórica

Las casas de máquinas y principal, ubicadas en el municipio de Tixkokob, cuentan con detalles y reminiscencias medievales como torres redondas y murallas almenadas

A 23 kilómetros de la ciudad de Mérida, en el municipio de Tixkokob, se encuentra la espectacular Hacienda San Antonio Millet, en donde el visitante quedará gratamente sorprendido al descubrir en las casas de máquinas y en la principal, detalles y reminiscencias medievales como Torres redondas y murallas almenadas, un estilo similar a la Hacienda Chenché de las Torres, ubicada en Temax.

Se dice que ambas haciendas son hermanas, ya que llevan en la capilla y en la casa principal el mismo escudo de armas perteneciente a la familia Peón de Regil. Hacia 1880, el propietario de la Hacienda era el señor Álvaro Peón de Regil, de manera que la propiedad, en su momento, llevaba el nombre de San Antonio Peón, en honor a San Antonio de Padua, el patrono de la población y de cuya imagen hay una amplia colección tanto en la capilla, dedicada en su honor, como en la casa principal.

Restaurada la que fuera residencia de la señora Candelaria Peón y Peón, que ostentaba el título nobiliario de “La Condesa de Miraflores”, se ha convertido en un espacio que preserva su esencia, y que a la vez ofrece al visitante la oportunidad de recorrer las nueve habitaciones de la casa principal, que se encuentran bellamente decoradas e impecablemente amuebladas, sin faltar las hamacas tradicionales, recordando el estilo de pasados dueños.

La hacienda se asentó en un lugar que era llamado Cerro Rojo, “Mul Chac” en maya, y desde 1667 se dedicó a la ganadería, entonces, comenta Herbert Mex, el guía del lugar en el que se ofrecen en la actualidad servicios de hotelería y eventos sociales, había siete caseríos pequeños en los alrededores que tenían corraletas o lugares de remanso para el ganado y dos de ellas alcanzaron a desarrollarse hasta convertirse en haciendas, que es el caso de Cucá, en la actualidad perteneciente al municipio de Tixpéhual y  Katanchel, cuya carretera es la que se toma para llegar a San Antonio Millet.

De ese tiempo data la construcción de la casa del administrador, que se conserva aún en esta hermosa hacienda, cuya plazoleta se completa con las edificaciones de la casa de máquinas, que luce en una de sus torres tipo castillo un reloj que cuenta con un mecanismo para que cada hora haga un sonido de campanas, mientras que en el costado sur se encuentra la capilla en cuyo interior se conserva un hermoso púlpito de madera de más de 200 años de antigüedad.

En una de las salas anexas a la Capilla, platicamos con el señor Jorge Ocampo Rivero y su esposa la señora Marisa Calderón Buenrostro que, desde hace unos meses, son los nuevos administradores de la propiedad que hace más de 20 años adquirió la familia Calderón.

“La propiedad es de los hermanos Eduardo y José Calderón Muñoz de Cote, que son mi padre y mi tío, respectivamente”, explicó Marisa, quien destaca que después de remozarla, desde hace 12 años funciona como hotel boutique, además de que se renta para eventos sociales y corporativos, para lo cual se cuenta con habitaciones que se edificaron conservando el estilo original en torno a una piscina, que vaya que se antoja con el calor que se disfruta en esta época del año en Yucatán.

Importante es destacar el gusto que la familia Calderón ha tenido para que, a lo largo de estos años, poco a poco se haya logrado recuperar el esplendor de esta hacienda, cuidando detalles como la pintura de las paredes de la casa principal, que al igual que los techos, estaban muy dañados.

“No es papel tapiz lo que tienen las paredes, con los pedacitos que quedaban de los originales, se sacaron los esténciles y se logró que quedaran como antes”, destacó la entrevistada, quien nos invitó a hacer un recorrido por las amplias habitaciones del lugar, donde todas lucen perfectamente amuebladas con mobiliario original de la época de construcción de la casa principal, que especialistas definen entre 1908 y 1910.

La edificación muestra el estilo ecléctico con detalles de lenguaje clasicista como el pórtico de la casa principal, los frontones en la parte superior, la pared almohadillada, así como sus balaustradas;  y al recorrerla, hacemos un viaje mágico al pasado glorioso de Yucatán y su henequén que, por cierto, concluyó con la Reforma Agraria, por lo que en 1950,  la Hacienda fue vendida a los hermanos Juan y Oswaldo Millet, que en 1979 la heredaron a Gerardo Millet Palomeque. De allí el nombre que conserva en la actualidad.

Texto y fotos: Manuel Pool Moguel

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