Santana, por siempre

Mary Carmen Rosado Mota
@mary_rosmot
latribunaesnuestra@gmail.com

El miércoles pasado llenó las redes sociales la noticia de la desaparición, en un lago de California, de la actriz estadounidense Naya Rivera, conocida por su inolvidable papel en la serie Glee. Lamentablemente hasta este momento, aún con los días que han transcurrido, no hay noticias oficiales que apunten a que la actriz y cantante continúe con vida.

Durante los últimos días fans y compañeros de reparto han publicado oraciones e imágenes de Naya, todos con la esperanza de recibir alguna información alentadora. Y es que Rivera nos regaló grandes actuaciones en la popular serie Glee con uno de los personajes que más evolucionaron y trascendieron con sus enseñanzas.

Hablar de Santana López tendría que ser obligatorio en un contexto deportivo, porque se encargó de representar temas tan importantes que no debían pasar desapercibidos. Bajo la piel de una de las porristas más populares de la escuela McKinley, se habló de los trastornos alimenticios de los atletas, de la identidad que conlleva vestir un uniforme y del esfuerzo y disciplina para ser capitana.

Claro que Santana igual representó, por momentos, lo crueles que pueden ser los comentarios que expresamos, principalmente cuando también hemos sido heridos por las palabras y prejuicios de los demás. Pero sobre todo, su personaje nos enseñó a ser nosotros mismos, aún cuando nos dé miedo todo lo demás, lo importante es sentirnos orgullosos de quienes somos.

Santana fue una mezcla perfecta de lo que podemos atravesar las personas, por momentos inseguros y en ocasiones con exceso de confianza, siendo grandes amigos o metiéndonos en problemas por defender a alguien más. Incluso, su personaje nos enseñó que la vida igual puede ser disfrutada en una cancha que sobre un escenario, que podemos tener todo cuanto queramos.

No les mentiré, como alta aficionada a los deportes y a los musicales, Glee ha sido de mis series favoritas y pensar en Santana automáticamente genera en mi la imagen de esa cheerleader con su uniforme rojo, con el pelo amarrado en una cola, siendo siempre honesta, a veces soberbia, competitiva y una talentosa mujer.

Aún no se sabe qué pasará con Naya Rivera, el escenario es complicado pero las esperanzas de las buenas noticias nunca deben de perderse y siempre se puede seguir mandando pensamientos y oraciones desde nuestro interior. Como decía la canción himno de la serie: no dejes de creer.

Pase lo que pase, Santana López, sus enseñanzas, sus canciones y su profundo amor por la vida se quedarán con nosotros por siempre.

 

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *