Se busca

Cuando el señor que vive en el lujo —y con extra-vagancia— del Palacio Nacional dice las cosas que dice, no lo hace porque las crea o porque así las piense. Lo hace para mandar una línea que haga que su dicho se vuelva la forma de pensar de sus seguidores. Esto viene a colación porque en el marco de la conmemoración del Día de la Mujer el pasado 8 de marzo, el presidente se dedicó a denostar el movimiento feminista, a descalificarlo y torpedearlo con todo el poder que le da su mensaje matutino.

De entrada las acusó de ser golpistas, de querer tirarlo de la silla, de ser brazos ejecutores de la derecha conservadora y mil adjetivos descalificativos más. Incluso se atrevió a asegurar que el movimiento de protesta comenzó a partir de que comenzó su gobierno. Antes, no hubo manifestaciones como las que ahora se dan.

Allá quizá tiene algo de razón porque nunca nadie había menospreciado tanto a la mujer como lo hace él, y nunca nadie había retirado tantos apoyos y beneficios para madres solteras, refugios, comedores y guarderías, como lo hizo él. Y eso ha motivado que las protestas feministas se enderecen en su contra, además de que ya lo vimos, es un gran respaldo para el violador –como lo acusan– candidato de Morena a la gubernatura de Guerrero.

En lo personal, haber apuntalado la candidatura de este repugnante político (Salgado Macedonio) es exactamente lo mejor que pudo haber hecho Manuel López, para seguirse granjeando enemistades y repulsiones. Qué bueno que decidió apoyarlo porque de esta forma, más gente abre los ojos y se da cuenta del grado de miseria que vive en él.

Así las cosas, quienes sí sabemos de qué está hecho este sujeto, acertamos en nuestro vaticinio de que en Guerrero tendrán al peor candidato y luego, elegirán al peor gobernador. Lo estamos viendo con lo que sucederá en Mérida en cosa de unos días, cuando se vuelva a ver la mano del peje encima de Yucatán.

Por cierto, también en unos días, seremos testigos de la primera jornada de vacunación en Mérida para mayores de 60 años, que esperemos no sea tan accidentada como suponemos que lo será. Morena y sus promotores del voto han logrado que sea un desastre en muchas ciudades y la nuestra podría no quedarse atrás. Espero equivocarme y me ofrezco de testigo de ello.

El xix.— Las películas de vaqueros recrean que en el viejo oeste se colocaban unos cartelones en las paredes de las cantinas, en la oficina del sheriff y en los establos, con la fotografía del bandolero que asolaba aquellas tierras. Era un retrato hablado con la leyenda “se busca” y se ofrecía una recompensa a quien diera informes sobre su paradero. Sin embargo, a veces los más buscados no eran propiamente unos delincuentes sino todo lo contrario, unos justicieros, que andaban a caballo con la cara semicubierta, haciendo justicia por su propia mano; como una especie de vengadores. En estos tiempos modernos, debemos sacar un cartel para encontrar un líder que defienda los intereses de los yucatecos, que enarbole una cruzada contra el absurdo propósito de meter otra vez el tren a la ciudad, por la vía que sea (hay disparatadas formas) y llevarlo hasta la antigua estación ferroviaria, en el centro de la ciudad. Resulta que no hay quien nos defienda a los meridanos ni quien dé la cara para luchar contra esta idiotez, porque quienes lo deberían hacer, cada vez tienen más miedo de rebelarse contra el poderoso presidente.

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