Se cumple un año del primer caso confirmado de covid-19 en el mundo

El virus, que ahora es una pandemia, ha infectado a más de 55 millones de personas en todo el mundo y ha matado a un millón 330 mil 930

Hace un año se registró el primer caso de covid-19 en el mundo, en China.

El 17 de noviembre de 2019 se detectó el primer enfermo de coronavirus, semanas antes de que las autoridades chinas anunciaran la aparición del nuevo virus, de acuerdo con un reporte del diario South China Morning Post en marzo pasado, citando registros no publicados del gobierno de Pekín.

China fue ampliamente criticada por los intentos de encubrir el brote en las primeras semanas, incluidas las represiones contra los médicos que intentaron advertir a sus colegas sobre un nuevo virus similar al SARS que estaba surgiendo en la ciudad de Wuhan, en la provincia de Hubei.

Los datos obtenidos por el South China Morning Post indican que un hombre de 55 años de la provincia de Hubei podría haber sido la primera persona en contraer el covid-19.

Durante aproximadamente un mes después de esa fecha, se informaron de uno a cinco nuevos casos cada día, según el informe, y para el 20 de diciembre ya había 60 casos confirmados.

El virus, que ahora es una pandemia, ha infectado a más de 55 millones de personas en todo el mundo y ha matado a un millón 330 mil 930, conforme al resgistro de la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos.

Casi 87 mil de los casos han ocurrido en China, principalmente en la provincia de Hubei.

Ocultamiento

Las declaraciones oficiales del gobierno chino a la Organización Mundial de la Salud (OMS) informaron que el primer caso confirmado había sido diagnosticado el 8 de diciembre.

Los médicos que intentaron dar la alarma a sus colegas sobre una nueva enfermedad a fines de diciembre fueron reprendidos.

Las autoridades chinas no admitieron públicamente que hubo transmisión de persona a persona hasta el 21 de enero.

Jonathan Mayer, profesor emérito del departamento de epidemiología de la Universidad de Washington, dijo que era “totalmente concebible” que hubiera casos a mediados de noviembre.

Consideró que había tres posibilidades: que los casos no se detectaron en ese momento, que se detectaron pero no se reconocieron como una nueva enfermedad, o que se detectaron y reconocieron pero se suprimieron los informes.

“No tengo forma de saber cuál de estas posibilidades sucedió en realidad”, dijo Mayer al diario británico The Guardian.

“Sabemos que hay informes de supresión temprana de informes de casos, y los ‘denunciantes’ fueron tratados con bastante severidad. Pero para ser justos, los signos y síntomas de covid-19 no son específicos e incluso ahora, sin pruebas de confirmación, es fácil confundir esto con otra enfermedad”, expresó.

Mayer dijo que era muy improbable que alguna vez se pudiera identificar al paciente cero.

¿Dónde surgió?

Los orígenes del covid-19 se han convertido en parte del conflicto diplomático entre Estados Unidos y China, impulsado por funcionarios estadounidenses que han bautizado a la enfermedad como “coronavirus chino” o “virus de Wuhan”.

Es ampliamente aceptado, incluso por el director del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de China, que el virus se originó en Hubei.

Sin embargo, los funcionarios chinos han sugerido o afirmado directamente que el virus no se originó en China, sino quizás en Estados Unidos, una teoría de la conspiración que ganó terreno en las redes sociales.

Incluso un vocero de la cancillería china llegó a declarar, sin evidencia alguna, que el ejército estadunidense podría haberlo propagado en China.

VACUNAS PROMETEDORAS ponen presión en el resto de ensayos

Dos de las once farmacéuticas y biotecnológicas que se encuentran en la última fase de ensayos clínicos de candidatas a vacuna contra el covid-19 han tomado la delantera y están presionando al resto a acelerar sus estudios para entrar en la lista de las primeras vacunas en ser producidas.

Los anuncios en los últimos días de que dos de las vacunas bajo evaluación tendrían una eficacia de entre el 90 % y el 94.4 % han causado alivio y entusiasmo en el público, obligando a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a hacer aclaraciones para poner los pies en la tierra.

La científica en jefe de la OMS, Soumya Swaminthan, ha reconocido que los resultados preliminares de los dos ensayos son alentadores, pero ha añadido que las compañías deben presentar los datos finales, que son los únicos que permitirán determinar si la eficacia y la seguridad que prometen se ajustan a la realidad.

La primera en dar la señal de partida fue la estadounidense Pfizer, que, asociada con la alemana BioNTech, afirmó que su vacuna tiene un 90 % de eficacia y que sus efectos secundarios son los habituales que suelen aparecer también con otras vacunas, en particular hinchazón y dolor en la zona de la inyección.

Cuando la euforia por esa noticia todavía no se había apagado, la también estadounidense Moderna, en colaboración con el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, anunció resultados intermedios que indican que su vacuna alcanza una eficacia del 94.5 %, lo que es significativamente alto, y que las incomodidades que puede causar están dentro de lo normal.

Sin embargo, la OMS ha recordado que más allá de esas condiciones hay muchas otros factores que hay que verificar, como su efecto en las personas mayores (grupo de mayor riesgo), puesto que los estudios intermedios se han realizado en grupos de personas de mediana edad.

Texto e infografía: Agencias/Efe

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