Se desborda la fe por Santa Filomena

Tras diez años de espera, las reliquias de la mártir regresan al estado para ser veneradas por los feligreses en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, en Chuburná

Después de diez años, las únicas reliquias en México de la virgen y mártir Santa Filomena regresaron a Yucatán. En la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción en Chuburná fueron expuestas y veneradas por los fieles, que anoche abarrotaron el sagrado recinto para rezar el Santo Rosario y participar en la misa que en su honor ofició el padre Justo Ceballos.

-La confianza es fundamental en la Vida Cristiana, no hay que perder la fe en Jesús, quien en medio de las tormentas que afrontamos en nuestra vida está allí para sostenernos, de otra manera no entenderíamos cómo Santa Filomena llegó al martirio a través de tantos tormentos si no hubiera sido por su confianza en aquel a quien había consagrado su vida– dijo el sacerdote en su homilía

-Su historia es muy conmovedora– comentó a Punto Medio Vilma Rodríguez Campos, una de las organizadoras de la visita de las reliquias de la Santa, las cuales consisten en un mechón del cabello y un pedazo del manto de esta mártir, quien era hija de los Reyes de Grecia.

Dioclesiano, el emperador de Roma que era un tirano, le declaró la guerra a Grecia, y los reyes fueron a verlo para pedirle que desistiera, a lo que dijo que accedería si dejaban que se case con la joven, quien tenía 13 años.

-La llenó de regalos y joyas para convencerla, pero ella solo decía que estaba comprometida con Jesús, sus padres le pidieron que se quedara en Roma y ella obedeció, manteniendo su negativa hasta que el tirano, cansado de la situación, la manda a un calabozo y la flagelan hasta dejarla casi muerta. Para su sorpresa al día siguiente cuando fueron a darle sepultura estaba bien– explicó la entrevistada.

Lo que no sabían, abundó, era que eran los ángeles que la ungían con un aceite para que sanaran sus heridas, porque ella no tenía más razón para existir que Jesús. No hizo caso a la vanagloria del emperador y herida confió en que Dios estaba allí, la atravesaron con flechas, y los ángeles otra vez la curaron, la lanzaron al río para ahogarla con un ancla gigante amarrada al cuello y otra vez los ángeles la sacan seca del agua y sin ataduras, y eso convirtió a los romanos, que veían la presencia de Dios.

-Finalmente la degollaron y fue como murió Virgen, Santa y Mártir por Cristo, por ello como dijo el padre, no olvidemos que Dios está siempre a nuestro lado y pidámosle lo que necesitamos por intercesión de Santa Filomena– recomendó la entrevistada, quien recordó que las reliquias se recibieron el lunes y de inmediato se llevaron a visitar a varios enfermos.

Texto: Manuel Pool
Fotos: Juliana Sepúlveda

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