Sentido inverso

En cada elección los partidos políticos seleccionan de entre sus filas a personas para ser sus candidatos, algunos de estos partidos tienen requisitos para determinados cargos, tiempo de militancia, cargo dentro del partido, probidad, etc… póngale el que le guste, en realidad se determinará por unos cuantos y todos harán montón entre gritos y porras. Nada nuevo bajo el sol, nada por lo cual escandalizarse, nada por lo cual quejarse… excepto, que se supone que en una democracia el poder es del pueblo y no de unos cuantos y al ser designados como candidatos por unos cuantos para un puesto de representación popular ya no sé en que parte del proceso nos representarán pues la primera lealtad ya no se la deberán al votante sino al que los designó como candidato y eso ya no es democracia, es partidocracia donde el pueblo solo es herramienta y no destino y en eso viene la plataforma de la necesidad donde mientras mas necesitados estemos, donde menos cultura tengamos, más sencillo será manipularnos y será bastante común el escuchar el "yo voto por el partido tal porque ese es el que me "apoyó" con…" o "la elección pasada me dieron "x" por el voto pero ahora voy a pedir "y" porque no me cumplieron" y así, seguiremos en ese círculo vicioso donde nos endulzarán lo oídos con propuestas de lo que necesitamos que, generalmente es consecuencia de lo que no hicieron antes y que era su obligación.

Ya en sus respectivos puestos de servidores y funcionarios o plurinominales (que son los más codiciados porque no se tiene que hacer nada excepto caerle bien al que decide las listas dentro de los partidos) escucharemos que nos dicen "trabajaremos sin tintes partidistas, colores o ideología" cuando se supone que así debe ser pues el que ocupa un cargo público despacha para todos y no grupos, amigos y mucho menos para partidos por lo que dicha frase, resulta estar de más pero, que de tanto que me lo repiten me hace pensar que no es cierto y tienen que convencer y convencerse.

Estamos en sentido inverso, en lugar de que el funcionario o servidor se dedique al pueblo, le sirva y se entregue a él tal como juran hacerlo al tomar posesión, sucede lo opuesto, es el pueblo el que casi rinde pleitesía, el que busca el abrazo, el que pide el favor, el que hace citas de interminables horas para obtener cinco minutos y un "sí, lo vemos" sin saber cuándo, cómo o dónde. Es un sentido inverso el que a los que elegimos para servirnos, se paseen con un fuero que no ven como herramienta para ejercer libremente, sin trabas su obligación de representarnos y lo vean como un privilegio o un derecho para sentirse por encima de los "mortales". Y es un sentido inverso pues el pueblo al que juraron servir a través de una elección, no puede sancionarlos o removerlos por incumplir sus obligaciones o no seguir sus mandatos y solo se podrá hacer si los demás partidos políticos representados en nuestro congreso así lo deciden y ahí si no hay discusión, ahí si parece que todos están siempre de acuerdo. Hemos escuchado tantas veces esa promesa de eliminar el fuero (que desde mi punto de vista ya es innecesario) que si llega a suceder estoy seguro que algún candado le pondrán a nuestra voluntad.

Es un sentido inverso que en lugar de llegar al fondo de un problema social como es pobreza, hambre, vivienda y educación, se apliquen programas sociales que suelen pervertirse y convertirse en moneda para cambio de votos y que en tiempos de no elección, son paliativos y no tablas de salvación.

Es un sentido inverso que la decena de partidos que tenemos, que pagamos, que se supone aglutinan nuestras ideas, vean solo desde su entintado color de verdad y que tengamos que recurrir a candidatos independientes que todavía falta por ver si en realidad serán independientes.

En nuestro país el pueblo le es funcional a un sistema político cuando debería ser… en sentido inverso.

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