¿Serán únicos?

Sorprendió la decisión de bajas a tres candidatos priistas a alcaldes en Tamaulipas, ya que no es común ver que los partidos asuman sus realidades y procedan en consecuencia. Esta vez fue el PRI, pero no es el único partido que se equivoca, enviando como candidatos a personajes con oscuros pasados o que son señalados abiertamente por vínculos con la delincuencia organizada. Hay muchos ejemplos de lo anterior, pero, regularmente, los partidos reaccionan a toro pasado, cuando las pruebas se hacen evidentes y no les queda más remedio que asumir las consecuencias de esos actos. No es solamente el caso de los Abarca y el PRD, todos los partidos han incurrido en ese tipo de errores, lo que sucede es que en muchos de los casos los candidatos propuestos no han triunfado en las urnas. La diputada supuestamente vinculada al Chapo Guzmán es la estrella de los blanquiazules y Jesús Reyna, el ex gobernador de Michoacán, recluido en prisión es la de los priistas. Eso son los personajes más recientes vinculados con los organismos y personajes delictivos, pero detrás de ello hay toda una historia de componendas entre políticos y delincuentes, algunos de los cuales han sido sacados a la luz públicas y otros simplemente se comentan ya no en voz baja, sino alta. Comprobarlo es tarea de las autoridades, pero tampoco asumen su papel ni ellos, ni los partidos que los proponen como candidatos.
Los dirigentes del PAN y del PRD, exigieron, recientemente, que la PGR investigara a los candidatos propuestos por todos los partidos, desligándose de una tarea que les corresponde directamente a los partidos. En el caso de Tamaulipas, la preocupación es mayor, por tratarse de un estado infestado desde hace varios lustros por los grupos de la delincuencia organizada, ante la apatía de las autoridades por otorgarle seguridad a los ciudadanos y desterrar la violencia. Los gobiernos estatales recurren a la búsqueda del auxilio del gobierno federal, argumentando que es tarea de ellos y no de los estatales, pero la situación no mejora. Es Tamaulipas conjuntamente con Michoacán y Guerrero, las entidades en las que más se refleja la violencia y donde hay zonas en que reina la impunidad y los cotos de poder del crimen organizado. Una y otra vez las fuerzas federales y los militares acuden en auxilio de la población y cuando de retiran se recrudece la violencia. Reynosa, Matamoros, Tampico, Ciudad Victoria y otras poblaciones de importancia dan muestra de ello. Se intenta blindar una y otra vez el estado, pero al poco tiempo el blindaje muestra sus deficiencias. Es Tamaulipas uno de los estados llamados “calientes” del país, pero a diferencia de otros, aquí se produjo el asesinato de un candidato a gobernador, que se encontraba muchos puntos arriba de sus adversarios hace seis años, una semana
antes de los comicios. Rodolfo Torre Cantú, candidato del PRI, fue masacrado junto con varios de sus principales colaboradores, en un crimen achacado al crimen organizado, pero del que, curiosamente, no se supo más. Como medida de emergencia, los priistas decidieron que el candidato sería otro de la misma familia Torre Cantú, Egidio, alcalde suplente de la capital, Ciudad Victoria, seis años antes y quien cosechó los votos que eran para su hermano Rodolfo. El experimento resultó malo para los priistas, aunque se ganó el gobierno estatal, ya que los grupos delincuenciales avanzaron notoriamente y Tamaulipas continúa bajo el asedio y protección del crimen organizado. Pero en Tamaulipas se han gestado los principales grupos delincuenciales y varios de los más representativos jefes de los cárteles, algunos presos y otros muertos. La política siempre ha estado vinculada con estos personajes, aunque en muchos de los casos no se han comprobado la participación de unos con los otros. Tres gobernadores han sido escrutados por supuesta vinculación o protección a esos grupos y dos de ellos corrieron con la suerte de no ser enjuiciados, mientras que el tercero se encuentra prófugo. Desde el arribo del hoy senador Manuel Cavazos Lerma y los siguientes gobiernos estatales de Tomás Yarrington Ruvalcaba y Eugenio Hernández Flores, se mantuvieron sospechas de posibles vínculos de los mandatarios con la delincuencia
organizada, en su modo de protección. Manuel y Eugenio no tuvieron problemas después de ser investigados, pero Tomás sí y hoy es prófugo del gobierno mexicano, con una alerta mundial por parte de la Interpol. Los tres personajes fueron claves en los gobiernos de Tamaulipas, ya que Manuel dejó a su “delfín” Tomás y este a su vez hizo lo propio con Eugenio, aunque uno y otro pagaron mal a sus apoyadores como también lo hizo Egidio con Eugenio, quien incluso lo dejó como alcalde de la capital cuando él fue promovió a la candidatura al gobierno estatal. Se dice que Egidio siempre ha mantenido la sospecha de que fueron personajes cercanos a Eugenio los que ejecutaron a su hermano Rodolfo y a varios colaboradores. Hoya Tamaulipas puede vivir la alternancia, ya que el candidato del PRI, Baltasar Hinojosa Ochoa, no logra prender en el ánimo de los ciudadanos y el avance del candidato panista Francisco Javier García Cabeza de Vaca es sumamente notorio. Incluso se habla de que la decisión de bajar a los candidatos a alcalde fue parte de una medida desesperada de los priistas por revertir esa tendencia. Y es que Tamaulipas siempre formó parte de esos tres estados que el PRI tiene presupuestado perder desde el inicio de la contienda electoral, a la par de recuperar Oaxaca y Sinaloa.
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