Si algún día sientes que es momento de retirarte, adelante

Nadie dijo que emprender sería fácil, y para ello hay dos caminos, el romántico: seguir con el proyecto hasta el final, y el lógico: hice todo lo que pude y es momento de retirarme.

“Son las dos caras de la moneda. Si algún día sientes que es momento de retirarte, adelante. Confía en tu decisión, que no importe lo que los demás piensen”, señaló Pedro Manuel Kuyoc Puc, dueño del restaurante Tama Shokudo.

Aimé Grissel López López y Pedro son una pareja yucateca que vieron en la comida japonesa un área de oportunidad. El camino no ha sido fácil, pero lograron convertirse en un referente por encima de personas originarias de este país.

El proyecto inició hace cinco años con un amigo japonés, quien por azares del destino no pudo continuar, pues fue deportado.

—Al principio no sabíamos nada, éramos totalmente inexpertos en la comida japonesa porque no era nuestro afán dirigir un negocio de este estilo. Era nuevo para nosotros. El problema fue que a partir de la deportación de mi amigo no tuvimos otra opción que quedarnos a salvar lo que teníamos —comentó para Punto Medio.

—Era muy joven e inexperto para buscar una solución, que entiendo después de mucho tiempo: era cerrar el negocio y continuar con mi vida, porque tanto ella como yo teníamos proyectos profesionales. Al final, continuamos con una dirección mala —relató.

Pero, a pesar de los sinsabores, poco a poco fueron recibiendo el apoyo de japoneses, quienes se acercaron tras conocer el proyecto.

—Así nos fuimos encariñando con el proceso y con Japón. Teníamos un pequeño cariño hacia este país que se fue incrementando junto con el tiempo. Fuimos autodidactas en la parte de la cocina: con muchos errores, pero aprendimos a aterrizar las propuestas gastronómicas —expuso.

Tras cuatro años de trabajar bajo el nombre de “Samurai Shokudo”, decidieron, con la experiencia, dejar el pasado, mirar al futuro y abrir un nuevo concepto. Algo más íntimo, hogareño, familiar: Tama Shokudo.

¿Fue difícil?

-Sí, ha sido bastante difícil porque como todo negocio debemos tener más que la ilusión, se debe contar con cierto capital y crédito para poder pagar las cuentas. La gente ha sido bastante abierta a nuestras posibilidades.

-También ha sido difícil en la relación sentimental al mantener una vida laboral combinada, es hasta cierto punto complicado. Hemos aprendido a equilibrar nuestra vida laboral y privada.

Si pudieran regresar dos años, ¿qué cambiarían?

-Creo que no rentaría locales tan grandes, aparte que éramos inexpertos en la parte de la cocina, no éramos hombres de negocios, no sabíamos hacer las cuentas para un local tan grande. Al principio era elegir un lugar adecuado. La mejor cosa que haríamos es tener un negocio serio. Los primeros cuatro años estuvimos a la deriva.

Texto y fotos: Jesús Gómez

¿Cómo se ven en los próximos dos años?

-Hay muchos cambios. Ahora tenemos un alcance muy grande en cuanto a la comida, porque gracias a un viaje que tuvimos a Japón ganamos un mérito y prestigio, y nos llueven muchas propuestas. Hay oportunidades de crecimiento y no me cierro a buscar un inversionista.

Para esta pareja la cantidad de platillos no es importante, lo verdadero es la calidad.
“Tratamos de hacer un movimiento de dos platos cada mes, y vamos rotando. Tenemos muchos sueños y al final no dejamos de soñar”.

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