Si hay quejas por el cemento procedente de Egipto

El secretario general de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) en Yucatán, Pedro Oxté Conrado, reconoció que hay quejas de los sindicatos de la construcción afiliados a esa central por la entrada de cemento extranjero de baja calidad a Yucatán, por lo menos desde hace tres meses, el cual genera quemaduras y escoriaciones entre los albañiles.

Sin embargo, advirtió, son los empresarios del ramo los que deben tomar en cuenta el riesgo a la salud de los obreros y también la baja calidad de las viviendas que se venden a los trabajadores, desde los afiliados a la Canadevi hasta los que trabajan de forma independiente.

–Sería lamentable que no se tomen cartas en el asunto y que entreguen viviendas con material de muy mala calidad. Por eso, el llamado es a la conciencia de los empresarios para que, en su búsqueda de bajar costos, no atenten contra el patrimonio de los trabajadores y contra la salud de los obreros –indicó.

Ayer, un representante de albañiles denunció públicamente que se está vendiendo cemento de Egipto en el estado, principalmente en Kanasín, que produce quemaduras en la piel de los artistas de la cuchara, por lo que quieren la intervención de las autoridades.

–Yo me he enterado que los industriales de las construcción, los que hacen obras grandes y significativas, buscan bajar los costos debido al alza del cemento nacional. Nosotros tenemos conocimiento de ese producto que viene del exterior y la realidad es que sí nos preocupa, porque se habla de que causa daño físico a los compañeros albañiles, pero independientemente de que genera un problema de salud, también lo hace en la calidad de las construcciones –afirmó.

Indicó que hasta ahora no se han generado las quejas de algún trabajador o propietario de vivienda por la calidad de las mismas, pero se deben evitar problemas posteriores, como puede ser las cuarteaduras de pisos y paredes.

–Sí es una preocupación para el sector trabajador, pero desde el punto de vista que la mal llamada “vivienda social” ya no lo es, pues es carísima. Antes se hablaba de vivienda social de 220 y 250 mil pesos, pero ahora ya superan los 280 mil pesos –afirmó.

Queda esperar a ver si los empresarios siguen construyendo con cementos de baja calidad, pes son ellos los que quieren reducir sus gastos, en detrimento de la calidad de las viviendas o de la salud de los albañiles.

Texto: Esteban Cruz Obando
Foto: Cortesía

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