Siempre en nuestra memoria

Mary Carmen Rosado Mota
@mary_rosmot
latribunaesnuestra@gmail.com

Este no es un lunes más para nuestro país, es la fecha que dedicamos para recordar a aquellas personas que se han adelantado en este camino y rememorar lo que hicieron y nos dejaron en vida. Si bien la muerte es un proceso natural y estamos destinados a reunirnos con ella en algún punto, hay momentos que a pesar de estar frente a frente se pospone ese encuentro.

Carmen Rosa Sabater nació en Puerto Rico en 1946 en una época dorada para el voleibol boricua, en 1970, siendo capitana de la selección nacional, se preparaba junto con el resto del equipo en un torneo de fogueo en República Dominicana para los Juegos Centroamericanos y del Caribe que se celebrarían en Panamá ese mismo año.

Siendo capitana y la principal estrella de aquella selección, fue nombrada jugadora del año 1969 por lo que se le invitó a la cena olímpica, a la cual acudió acompañada por el presidente de la federación de voleibol, retirándose del torneo de fogueo un día antes de terminar.

Al día siguiente tras enterarse de la victoria de su selección en el torneo de República Dominicana, esperaba ansiosa en el aeropuerto por sus compañeras y entrenadores cuando se supo la tragedia. El avión en el que viajaba todo el equipo se había estrellado en el mar caribe sin sobrevivientes.

Carmen se retiró del aeropuerto para reunirse con sus propios familiares porque los noticieros inicialmente la ubicaban dentro del avión, mencionando erróneamente su muerte. Tras la confusión, aún en la incredulidad fue citada para viajar hasta Dominicana para hacer el reconocimiento de algunos de los restos de sus compañeras.

13 días después del accidente se le encomendó portar la bandera de Puerto Rico en la inauguración de los Juegos Centroamericanos, misión que cumplió con lágrimas en los ojos recordando a cada una de las jóvenes que habían fallecido dos semanas antes.

Carmen era la más grande de aquella selección, con 24 años de edad. Durante mucho tiempo se cuestionó así misma y al destino el por qué ella no había estado en ese avión, por qué si sus compañeras tenían aún muchos años por disfrutar del deporte y de la vida misma.

Sabater siguió ligada al voleibol pero desde el otro lado de la cancha, se convirtió en una exitosa química y hasta la actualidad en su retiro y jubilación, sigue pensando en aquel febrero de 1970 cuando por azares del destino realizó un viaje antes de lo pensado que significó salvar su vida.

Hoy recordamos a quienes ya no están, pero que siguen todos los días en nuestros pensamientos.

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