Sin crecimiento, hasta las becas fallan

Por Eduardo Ancona

Uno de los principales programas del nuevo gobierno es “Jóvenes construyendo el futuro”, o como se le conoce en el bajo mundo: las becas para ninis. Esta es la lógica del gobierno: los jóvenes de entre 18 a 29 años que ni estudian ni trabajan no lo hacen por voluntad propia, sino que son víctimas del alto indice de rechazos en los procesos de admisión en universidades públicas -en la UNAM del 90%- y la falta de experiencia que evita la entrada al mercado laboral. Lo cual los deja con dos opciones: migrar o dedicarse a la delincuencia. Para resolverlo establecerán convenios con empresas tutoras que reciban a jóvenes interesados en su giro ofreciéndoles experiencia y capacitación laboral sin goce de sueldo y el gobierno les dará un apoyo de 3,600 pesos mensuales para que un año después tengan las aptitudes para ingresar al mercado laboral.

Más allá de que las relaciones causales que propone el gobierno sean o no correctas, este programa camina sobre hielo delgado ya que si bien trata un grave problema, corre el riesgo de perpetuarlo. Me explico.

La Secretaría del Trabajo informó sobre el nivel de escolaridad de los 225,00 inscritos: 41% preparatoria, 26% licenciatura, 22% secundaria, 6% primaria, 4.5% carrera técnica y .5% posgrado. Esto es terrible en términos de expectativas laborales y personales y va en detrimento del valor social que se le da a la educación como vehículo de movilidad. El gobierno pronostica inscribir a 2.3 millones de jóvenes. Supongamos que así será. El programa está limitado: nadie puede estar -trabajar como aprendiz y recibir la beca- más de un año. Un Acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación (10/01/19) establece como un objetivo del programa “Acelerar la preparación de una reserva de jóvenes para las actividades productivas, en previsión de un mayor crecimiento económico en el futuro próximo”. Es decir, reconoce que el éxito del programa está ligado a alcanzar el prometido crecimiento del 4% anual.

En el gobierno de Peña la economía creció en promedio al 2.5% anual y se crearon alrededor de 4,600,000 empleos; en el de Calderón 1.7% y 2,800,000, respectivamente. La presión de un sector con la expectativa de ingresar al mercado formal será mucho mayor si Jóvenes construyendo el futuro logra reclutar a los 2.3 millones de beneficiarios que proyecta, y esta sólo podrá ser procesada satisfactoriamente si la economía nacional crece a la tasa de 4% prometida por el Gobierno. De no ser así no sólo fallará una política publica estelar, sino que se regresará a un ciclo de decepción y frustración a un sector de la sociedad al que se ha tachado de haraganes y flojos -puede que sí hayan algunos, pero la generalización es injusta-, cuando en realidad lo que parecen ser más bien es víctimas del mediocre crecimiento de la economía mexicana.

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