Somos campeones

Por Renata Millet

El día de hoy fui a ver la película “Somos Campeones” con mi familia. Dedicaré el artículo de esta semana a hacer un breve comentario sobre ella. A quien no la haya visto, no ahondaré en detalles y no arruino de ninguna manera el final.

La película trata sobre un entrenador de basquetbol que por manejar en estado de ebriedad es condenado a prisión o, como alternativa, a entrenar a un equipo de personas con discapacidad o capacidades diferentes, para competir en un campeonato.

Hace mucho no veía una película así. Es de las que sales con lagrimas de risa y tristeza, pero con un sentimiento de que la vida siempre nos sigue y seguirá sorprendiendo.

No sólo es una película que provocará infinitas risas, sino que habla sobre dos temas que creo son poco comunes de hablar en una sobre mesa o en una conversación normal: por un lado, la inclusión de estos grupos marginados, como lo son las personas con discapacidad, a la sociedad. De tal manera que tengan las mismas oportunidades que cualquier otra persona común y corriente y sean tratados con el mismo respeto.

Por otro lado, el segundo tema de la película que creo relevante es: ¿quiénes son los comunes y corrientes? ¿Quién es alguien normal y quién no? ¿bajo qué parámetros? ¿qué es lo normal? Eric Fromm, fundador del Psicoanálisis en México, toca este tema y a mediados del siglo pasado da un par de sesiones o lecciones respecto a ello.

Estas fueron recopiladas en un pequeño libro que se llama “La patología de la normalidad”. En estas sesiones, Fromm argumenta que lo que consideramos normal (a grandes rasgos) son las capacidades que tiene un individuo de adaptarse a una sociedad y a sus exigencias.

Es decir, en una sociedad de puros guerreros, un ser pacífico en contra de toda violencia sería considerado anormal. ¿por qué no querría este individuo lo que todos desean, que es la guerra y la violencia? Como recupera Fromm, bien dicen que entre alguien que está en un hospital psiquiátrico y el psiquiatra, la única diferencia es que uno tiene la llave.

Esto lo menciono porque, si algo es evidente en la película es que la normalidad es en gran parte una construcción social, que puede cambiar según se vea la realidad de las cosas. También, nos lleva a preguntarnos si lo normal es siempre o tiene que ser siempre lo correcto o justo. Creo que es una película que invita a ello, a cuestionarnos nuestras ideas, comportamientos y aptitudes, sobre todo, entorno, respecto y con, las personas con discapacidad.

Por lo tanto, este pequeño artículo es un gran invitación a ir en familia a reírse un rato, pero sobre todo a comentar todo lo bueno y todas las grandes reflexiones que deja este peliculón.

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