Tampa Bay se alista para el Super Bowl

La edición número 55 del Super Bowl tiene visos de ser una de las mejores de su historia, un partido que enfrentará a la leyenda, Tom Brady,  con el alumno aventajado, Patrick Mahomes, en el Raymond James Stadium de Tampa, la ciudad de Florida que acoge el gran acontecimiento deportivo de los Estados Unidos con fuertes limitaciones por culpa de la pandemia

Hace un año, la edición LIV del Super Bowl, ganada por los Jefes de Kansas City  a los 49’s de San Francisco, encumbró al mariscal de campo Patrick Mahomes, en una gran fiesta deportiva celebrada en un abarrotado Hard Rock Stadium de Miami, y con una audiencia televisiva que superó los 102 millones de telespectadores sólo en Estados Unidos, animados además por el aliciente de ver en el intermedio la actuación conjunta de Shakira y Jennifer Lopez, entre otros artistas.

Poco después de aquella gran fiesta de la NFL (Liga Nacional de Fútbol América, por sus siglas en inglés), la pandemia del covid-19 se extendió por casi todo el mundo, la temporada 2020-21 se disputó con un estricto protocolo sanitario para frenar el contagio del virus que impidió que el público asistiera a los estadios en numerosos partidos y que en varias ocasiones ha estado a punto de ver suspendida la competición.

Pero a pesar de las limitaciones, la temporada concluye con el LV Super Bowl que se disputa el 7 de febrero en el Raymond James Stadium de Tampa Bay (Florida), con el enfrentamiento entre el campeón de la Conferencia América (AFC), los Jefes de Kansas City, vencedores de la edición pasada, y el ganador de la  Conferencia Nacional (NFC), los Bucaneros de Tampa Bay.

Y a pesar de la situación sanitaria que vive Estados Unidos, el LV Super Bowl se asemeja al partido perfecto en lo deportivo, con el enfrentamiento estelar de la gran estrella, Tom Brady, y el alumno aventajado Patrick Mahomes.

Brady, a sus 43 años, disputará su décimo Super Bowl con la opción de ganar su séptimo anillo, el primer intento con los Tampa Bay después de conseguir seis con la franquicia de toda su vida, los Patriotas de Nueva Inglaterra. Por su parte, la estrella en ciernes, Patrick Mahomes, de 25 años, espera repetir el triunfo del año pasado con los Jefes de Kansas, un triunfo que le repercutió meses después la firma de un millonario contrato de 503 millones de dólares por diez temporadas.

A sus 43 años, Tom Brady disputará su décimo Super Bowl.

El enfrentamiento Brady-Mahomes no es el único aliciente de este partido que ha sido calificado como “histórico”, por infinidad de analistas, y que como novedad cuenta con que será el primer Super Bowl en la que un equipo (Tampa) jugará en su propio estadio.

Protagonistas también son los entrenadores de ambas franquicias. Bruce Arians por los Bucaneros, y Andy Reid por los Jefes. A sus 68 años, Arians será el segundo entrenador en jefe de mayor edad en un Super Bowl, tras ganar dos como asistente con los Pittsburgh Steelers. Para Reid, de 62 años, será la oportunidad de repetir el triunfo logrado en 2020.

LOS JEFES, FAVORITOS

Las apuestas se decantan por el triunfo de los actuales campeones, aunque en Tampa todos confían en su equipo –ganadores en 2002 -, incluido la alcaldesa de la ciudad, Janet Castor, que ha manifestado que los únicos aficionados que se van a sentir decepcionados son los de Kansas City –que ganaron las ediciones de 1970 y 2020-, “porque los Bucaneros van a ganar”.

Tampa, la tercera ciudad más poblada de Florida, situada a orillas del golfo Tampa Bay, y considerada como uno de los mejores balnearios de Estados Unidos, acoge un Super Bowl atípico, raro, especial y condicionado por la pandemia, circunstancia que ha obligado a variar y cancelar muchos de las habituales actividades previas al partido.

En cualquier circunstancia normal, la ciudad anfitriona vería llegar miles de aficionados de todas las partes del mundo, los hoteles colgarían el cartel de “completo” y restaurantes y comercios harían su “agosto” por la gran celebración deportiva.

Para el Super Bowl de la pandemia, las autoridades locales y los responsables de la NFL no quieren pecar de imprudentes y han extremado las medidas sanitarias y de seguridad aunque al final si habrá público en las gradas del Raymond James Stadium, con capacidad para 75 mil espectadores pero que sólo podrá acoger a 22 mil.

De esos 22 mil espectadores, 14,500 han comprado su entrada y los 7 mil 500 restantes son trabajadores de la salud contra el covid-19 a los que la NFL ha invitado en agradecimiento a su labor durante la pandemia.

Las autoridades locales han decretado el uso obligatorio de mascarillas en determinadas áreas de la ciudad, como en los alrededores del estadio y en zonas de entretenimiento como el conocido Distrito  Histórico de Ybor City.

Dentro del estadio, la NFL ha informado que los asistentes al partido tendrán que presentar una prueba negativa de covid o un certificado de vacunación, la mascarilla será obligatoria y la distancia de seguridad entre los presentes será de 1.80 metros. Además todos los pagos dentro del estadio (comida, souvenirs, etc.) se harán de manera electrónica.

Para el esperado espectáculo del comienzo e intermedio, espacios donde la publicidad y el entretenimiento se preparan durante todo el año, contara con la participación del cantante canadiense The Weeknd, mientras que el himno nacional será interpretado conjuntamente en esta ocasión por la cantante de R&B Jazmine Sullivan y el músico de country, Eric Church.

Una edición histórica, limitada por el covid pero que se presume marcará un récord histórico de audiencia por televisión –este año los derechos de retransmisión los tiene la CBS-, porque nadie quiere perderse un partido llamado a ser historia, un enfrentamiento entre Brady y Mahomes, quizá el último entre estas dos grandes estrellas.

Con Rosalía en el aire, The Weeknd se prepara para un Super Bowl único

The Weeknd, el artista canadiense que será este año la estrella del medio tiempo del Super Bowl, la final de la liga de fútbol americano, puede tener a la española Rosalía como invitada según diversos medios, pero a falta de un día para el evento no hay confirmación oficial.

Por ahora la Liga Nacional de Fútbol (NFL) solo ha anunciado a The Weeknd, Jazmine Sullivan y Eric Church, que cantarán el himno nacional estadounidense a dúo, y Gabriela Sarmiento Wilson, más conocida como H.E.R., que interpretará “America the Beautiful”, como artistas del LV Super Bowl, que tendrá lugar en Tampa (oeste de Florida) el 7 de febrero.

Si fuera así sería la segunda artista española en actuar en el descanso de la Super Bowl. El primero fue Enrique Iglesias en 2000.

Sin embargo, la información sobre la posible participación de Rosalía, la revolucionaria del flamenco, que ha colaborado con The Weeknd en un “remix” de “Blinding Lights”, la canción más escuchada en el mundo en 2020, según Spotify, se está esparciendo como la espuma.

THE WEEKND será este año la estrella del medio tiempo del gran domingo, con muchos rumores sobre sus invitados.

De los medios en español ha saltado a otros en inglés, pero la ni la NFL ni The Weeknd dicen nada por ahora.

“We’re so close. #SuperBowlWeeknd”, es el último mensaje que el canadiense ha publicado en su cuenta de Twitter.

En una reciente entrevista en la revista Billboard, el representante de The Weeknd, Wassim “Sal” Slaiby, dijo que el artista de Toronto va a gastar 7 millones de dólares de su bolsillo para que el espectáculo sea tal “como él lo imaginó”.

La sorpresa puede ser Rosalía

El show del medio tiempo de la Super Bowl es el evento televisivo por excelencia. Millones de personas lo ven por televisión en todo el mundo y este año en el que debido a la pandemia de covid-19 hay menos posibilidades de presenciar la final en el lugar, se espera aun mayor audiencia.

En la final se enfrentarán los Buccaneers de Tampa, el primer equipo que juega en casa en la historia de la Super Bowl, y los Chiefs de Oklahoma, que ganaron el año pasado.

Dos estrellas de la música latina, la estadounidense de origen puertorriqueño Jennifer López y la colombiana Shakira dejaron el listón muy alto en la LIV Super Bowl, que se celebró en Miami en febrero de 2020 antes de que la covid-19 lo cambiara todo.

Texto y fotos: EFE

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