T’Ho, la ancestral ciudad maya que impresionó a los antiguos

De acuerdo con el arqueólogo Josep Ligorred Perramon, esta urbe tenía gran importancia y fue elegida por los conquistadores para iniciar con la colonización de esas tierras.

¿Se imagina usted qué había antes de las construcciones que hoy vemos en las calles de la ciudad y en sus alrededores? Después de un exhaustivo trabajo de más de dos décadas, el arqueólogo Josep Ligorred Perramon narró, a través de una conferencia magistral virtual, la manera en la que empleando equipos de prospección arqueológica, como radares, se lograron ubicar por debajo del pavimento fragmentos de muros y restos de construcciones prehispánicas, que plasmadas en un mapa nos dan idea de cómo era la antigua T’Ho.

Uno de los asombrosos descubrimientos que se lograron con estos equipos (esto ocurrió en la década de los años 90) fue ubicar los restos de un muro o plataforma prehispánica que quedó destruido, ya que sobre el terreno que ocupaba se construyó el primer estacionamiento subterráneo de una tienda departamental que a la fecha existe todavía en la 58 por 63 y 65.

“Mérida está conceptualizada como una ciudad completamente colonial y la gente siempre habla de los edificios históricos como la Catedral, pero la ciudad maya de T’Ho tenía gran importancia y fue elegida por los conquistadores para iniciar con la colonización de estas tierras”, dijo el antropólogo originario de España, quien recordó que Fray Diego de Landa, el primer obispo que tuvo Yucatán, además de las descripciones que hacía de cómo era aquella ciudad que lo asombró por el volumen arquitectónico y la calidad de sus construcciones, hizo el croquis de uno de esos edificios.

Desde los planos que se realizaron durante la época de la colonia, no encontramos otro hasta mediados del Siglo XIX, con el plano de Salazar Ilarregui de 1864 y 1865 en el que aparecen algunos montículos en algunas de las cuadras del centro de la ciudad, como el Cerro de San Antón, que se ubicaba en la calle 50 por 67, donde se conservan las placas que hacen alusión al momento en el que para abrir el tránsito en 1800, el gobernador Benito Pérez Valdelomar ordenó demolerlo, lo que parecía una misión imposible y que se logró vencer.

“Por eso se le conocía como la Calle del Imposible y se venció”, recalcó el ponente, quien comentó también que a mediados del siglo XX el arquitecto Leopoldo Tomassi escribió el libro “Merida, la Ciudad del ayer, del hoy y mañana”, donde señala los puntos en los que se encontraban aún algunos de los vestigios principales de la arquitectura maya en la antigua T’Ho. Posteriormente el arquitecto Aercel Espadas realizó un análisis del plano hipotético del primer trazo y fortificación de Mérida en el que marcó dónde se encontraban esos elementos mayas.

Algo trascendental para lograr estos análisis, fue el momento en el que llegaron a la dirección de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento de Mérida, varias cajas con planos que de toda la ciudad había realizado la Conagua, a niveles de un metro de profundidad y que tenían concordancia con las evidencias históricas y datos arqueológicos de los lugares en donde se sugería que podría haber vestigios de la antigua ciudad y que no estaban a la vista en la superficie.

Respecto a la zona que hoy ocupan los mercados, destacó que en tiempos de la conquista se había construido sobre el cerro del que hace referencia Landa en sus planos, el Convento de San Francisco, que después se demolio en parte para construir la ciudadela de San Benito, que se conservó hasta principios del Siglo XX.

En esta zona donde había un cenote del que se dice se obtenía el agua más pura para la población, una de las murallas que quedaron en la ciudadela de San Benito se ubicó junto a los puestos que estaban instalados en el mercado Lucas de Gálvez, donde también se descubrió un pozo que era propiamente un abismo profundo. En esta zona se ubicaron hace dos o tres años los restos de una noria y de una cisterna. La altura que tenía el edificio era tal que hasta un camión enorme se veía pequeño”, comenta al compartir una imagen de la demolición del edificio que cedió su espacio al mercado.

“Muchas de las piedras de aquellas construcciones mayas fueron reutilizadas en la construcción, por ejemplo, en los muros de la Iglesia de la Tercera Orden, donde aprecian los grabados y que definen estilos arquitectónicos o épocas de los edificios, por el tipo de material”, explicó.

Durante la primera fase del programa de Rescate de Fachadas, apareció un muro de piedra labrada en la casa ubicada en el cruce de la 60 por 61, donde se sugirió conservar a manera de ventana, la manera en la que se reutilizaron las piedras de los edificios mayas. También se destaca en esta zona la existencia del Cenote Yanal Luum y de uno más al que se le menciona como el Candado, área en la que se encontró cerámica y parte de los que fuera un muro de contención. En la conferencia que se impartió de manera virtual, se habló también de los sitios arqueológicos ubicadas en los alrededores como las de Granjas, las de Chen Ho, en el Fraccionamiento del Parque y las de Xoclán, lo que deja claro la importancia que tenía T’Ho en la antigüedad.

Texto: Manuel Pool

Foto: Cortesía

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