Tortuguismo para atender queja sobre cemento egipcio

Aunque no existe una queja formal ante la delegación de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS), la dependencia atrajo la investigación para determinar si el cemento egipcio fue la causa de afectaciones en la piel de 20 alarifes; sin embargo, esta ya tardó casi tres meses, reconoció su titular Ricardo Béjar Herrera.

—No hemos recibido alguna denuncia formal por parte de los trabajadores, pero sí estamos en investigación correspondiente en coordinación con el IMSS para ver si hay algún resultado y tomar las medidas necesarias —expuso al ser cuestionado.

El funcionario reiteró que hasta el momento ninguno de los afectados se ha acercado a la delegación para interponer alguna queja, pero dijo estar atento para analizar cualquier caso hospitalario que haya al respecto.

Béjar Herrera apuntó que en caso de haber una denuncia formal se tiene que revisar y hacer los peritajes correspondientes en el área de trabajo, y en caso de que no se tomen las medidas correspondientes se procederá a clausurar la obra hasta que se compruebe que no existe.

Al cuestionarle porqué la tardanza de la investigación del caso que fue dado a conocer en julio, dijo:

—Nosotros no tenemos ninguna queja y al no tenerla tampoco podemos aplicar alguna multa correspondiente, pero sí estamos haciendo el estudio que nos corresponde. El tener una queja nos permite exigir los estudios periciales, documento que no tenemos —.

Dijo que el caso es comparado con algunos estados, para que puedan evaluar y estar preparados en un momento determinado.

LOS AFECTADOS

Juan Moo, representante de los 20 alarifes afectados por el uso del cemento egipcio, aseguró haber recibido amenazas presuntamente por parte de personas que laboran o laboraban al interior del gobierno, quienes los orillaron a retirarse de la lucha contra un producto que, insiste, dañó a sus compañeros.

Las quejas antes mencionadas fueron presentadas en julio pasado y a la fecha no existe un respaldo por parte de las dependencias que deberían velar por la integridad del trabajador, sin importar la condición social.

Mientras tanto, dice que sus compañeros afectados están conscientes de la lucha y que tienen que trabajar, “no hay de otra”.

Texto: Jesús Gómez
Foto: Cortesía

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