Triunfó el bien

Por Gerardo Novelo

No quiero decir “se los dije” pero… se los dije. Apenas estalló la controversia manufacturada que fue el escándalo de los tweets de James Gunn, lo primero que pensé fue que era cuestión de tiempo para que Disney se trague sus palabras.

Gunn, director de Guardianes de la Galaxia y su secuela, perdió sus privilegios para la tercera entrega cuando resurgieron tweets de mal gusto que hizo hace una década. Pero los tweets incómodos no salieron de la tierra, fueron parte de un asesinato de reputación en castigo a cometer el crimen de criticar a Donald Trump.

Verán: Gunn no está muy de acuerdo con las políticas del Agente Naranja. Después de una riña vía Twitter con unos keyboard warriors trumpistas (de esas que no llevan a nada pero no puedes evitar), a la banda conservadora se le hizo muy fácil desenterrar chistes viejos para manchar su reputación.

Las bromas en sí no son muy defendibles. Son de mal gusto, como lo es todo lo que hizo antes unirse al equipo Marvel. Gunn era un provocador al principio de su carrera y ha crecido como artista desde entonces. Es más: un tiempo antes del ataque reconoció y se disculpó de lo torpe, infantil e insultante que era su humor.

Aquí lo notable es lo obvia que fue la táctica. Mucho cinismo ha de tener alguien para fingir que le ofenden los tweets de Gunn al mismo tiempo que alaban al Cheeto-en-jefe por “decir lo que piensa”. Quien los desenterró tenía en su perfil contenido muchísimo más inflamatorio. Es más: si el director no hubiese cambiado su estilo, chance y estos días sería ídolo de los mismos propagandistas de ultraderecha que lo atacaron. O sea, por sí no lo tenían claro, son los de la alt-right, los “políticamente incorrectos”, los que se la viven buscando cualquier cosa para ofenderse.

Disney cayó y despidió a James antes de que siquiera haya reacción social. El escándalo no fue causa del despido, sino al revés. Fue una decisión impulsiva, tomada por una de las cabezas del dragón sin consultar a las otras. Cedieron ante los trolls trumpistas, pues.

Aparentemente Marvel le ofreció Guardianes de la Galaxia 3 a otros directores prominentes y todos la rechazaron por honor a su colega. La película se atrasó, el guion se retocó, la controversia se agotó y por fin, hace unos días, Disney regresó al único director que la ha traído una voz propia al Universo Marvel. Ahora sí, triunfó el bien.

 

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