Recuerdan con cariño al popular Des

Gabriela y Martha Herrera Poot, hijas de Desiderio Herrera, diariamente como lo hizo en vida su papá desde hace más de 20 años, elaboran panuchos, salbutes de pavo asado o en relleno negro, pezuñas rebozadas y el caldo de pavo

Con más de dos décadas de existencia el Popular Des, se ha convertido en un tradicional lugar para disfrutar en el Bazar  García Rejón de unos sabrosos y bien calientitos panuchos y salbutes de pavo asado o en relleno negro, de orejitas asadas, pezuñas rebozadas, castacán o camarón empanizado o a la vinagreta, además de un caldo de pavo con sus tostaditas y su ensalada de cebolla y repollo, que en verdad está para chuparse los dedos.

A 20 años de que Desiderio Herrera Polanco dejó este mundo, en la actualidad, son sus hijas Gabriela y Martha Herrera Poot, quienes continúan con este negocio familiar en el que día tras día se esmeran por darle a su clientela el mejor sabor, como si su padre, estuviera aún al frente.

El reconocimiento de la clientela inclusive ha quedado plasmado en vídeos que han subido a las redes y en los que recomiendan visitar el local del “Popular Des”, para disfrutar del buen sabor de la comida yucateca, lo que son duda llena de orgullo a la familia Herrera Poot y a Rafael Ek Cohuo, quien desde muy temprano se encarga de preparar todo lo que aquí se vende y quien además es esposo de Martita.

Al respecto Gabriela, nos recordó que su padre era originario de Sanahcat, y que cuando llegó a Mérida a trabajar, inclusive se dio a conocer vendiendo tamalitos, panuchos y otros antojitos en un triciclo, esto frente a la estación central.

Con el tiempo trabajo como empleado en “El Mulix”, un puesto ya desaparecido del Bazar García Rejón, donde se hizo famoso por su cebollita asada al carbón, que en la actualidad es un distintivo del local.

Tiempo después, gracias a que se fue destacando con su buena comida, logró ascender y fue el encargado del famoso “Pavo Feliz”

—Fueron muchos años de trabajo hasta que finalmente se dio la oportunidad de que adquiriera su local propio, que hasta la fecha seguimos atendiendo con mi hermana y mi cuñado Jesús Rafael, quien es el que desde la madrugada se encarga de preparar la venta —comentó Teresita quien recalcó que se trabaja hasta 14 o 15 horas diarias, por lo que consideró que al igual que los enfermeros y los médicos es una labor que se realiza con amor y vocación.

El local del Amigo Des, abrió sus puertas hace más de 22 años, tiempo en el que se ha ganado un lugar en el gusto del público, que aún llega preguntando por Desiderio que falleció el 26 de septiembre de 2001 y cuya imagen se encuentra en la pared de este local, y cuyo mejor homenaje, según comentaron sus familiares, es a diario mantener el prestigio que a pulso él se ganó.

Durante el tiempo en el que el equipo de Peninsular Punto Medio estuvo de visita en el local, varios comensales se acercaron para platicar anécdotas de sus familiares, que desde chicos los llevaban a comer al lugar y que en algunos de los casos, al regresar sienten como si ellos estuvieran con ellos, aunque también se nos han adelantado.

Asi lo dijo María Elena Chi, quien recordó con cariño a su esposo, Gaspar Peña, “El Gatito” quien era locatario de ropa típica en este bazar ubicado en la calle 65 por 60, y quien acostumbraba comer con “El Amigo Des”.

—Hace 11 años falleció mi papá, que trabajo 40 años en el Bazar y al venir a comer aquí es como si el estuviera — comentó Vanessa Peña quien también llevó a comer a su hija Luana.

—Tenemos a muchos clientes antiguos que venían a comer con mi padre y que siguen visitándonos, y eso es motivo de orgullo —dijo Rafael, quien destacó la historia de un joven que siendo un estudiante acudía a comer a este local y con el paso del tiempo se convirtió en maestro, y sigue visitándolos.

—Él nos hizo un video como un reconocimiento, pero también hay otros clientes, algunos de otros estados que una vez que llegan a su lugar de origen nos mandan las fotos y vídeos que se tomaron aquí —dijo el entrevistado quien no permitió que nos retiraramos sin antes probar el caldo de pavo que recién preparó y que sobra decirlo, estaba espectacular.

La atención es de lo mejor, y vale la pena mencionar que en este tiempo de pandemia se cuida al máximo la higiene y todas las medidas de prevención.

Texto y fotos: Manuel Pool

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