Una historia de mucho sabor y perseverancia

El deseo de superación llevó a José Pilar Ché Oxté a abrir el establecimiento y gracias al buen sazón de sus platillos se mantiene en el gusto de los comensales

En agosto pasado la taquería y pizzería Rico cumplió diez años de existencia, y a lo largo de este tiempo, su propietario José Pilar Ché Oxté, ha experimentado un cambio muy positivo en el aspecto de superación personal, ya que, de tener la necesidad de abrir el establecimiento por la necesidad de subsistir, gracias al buen sazón y a la preferencia de su clientela, sus ingresos paulatinamente fueron creciendo lo que le dio la oportunidad de costear y estudiar una carrera profesional: hoy es abogado.

Ubicada en la carretera a Tixkokob, la calle 25 entre 16 y 18 de la Colonia Nueva Chichén, desde muy temprano se pueden observar a numerosas personas esperando un lugar para saborear una torta de asado, de lechón al horno, de carnitas o de un espectacular relleno negro, que se prepara con una receta de la mamá de José, Doña Marina, quien, supervisa que se cocine al pie de la letra.

El resultado de esto es que cada día, la misma clientela hace promoción al local, recomendando el sabor por lo que hay clientes que llegan exprofeso a comer desde lugares tan remotos como Francisco de Montejo, y las Américas.

“Comenzamos esto con mi hermana Juanita y mi sobrina Margarita, y ahora también está con nosotros mi esposa Angelica y doña Gloria Aguilar, ellas son las encargadas de preparar los guisos que ofrecemos a diario, abrimos desde las seis y media, y hasta la una de la tarde, y algo que si es importante recalcar es que la política que mantenemos como primordial, es que a pesar de dar un precio accesible, los ingredientes que empleamos tienen que ser de frescos y de primera calidad”, comenta el entrevistado quien refiere que el secreto para poder obtener ganancias suficientes, es la venta a grandes volúmenes.

“Nos dimos cuenta que, en los alrededores de la casa, estaban abriendo muchos comercios como tiendas de ferretería y talleres, por lo que la idea inicial fue contribuir con la economía de los trabajadores y ofrecerles una comida con las tres B, de bueno, bonito y barato, y muchos años mantuvimos las tortas a 10 pesos, hoy todo ha subido y tuvimos que aumentarles dos pesos, pero siguen siendo muy accesibles”, explicó José quien orgulloso comenta que por las mañanas atienden pedidos de hasta 20 0 30 tortas para llevar a los talleres y oficinas que hay en los alrededores, de tal modo que el 70 por ciento de lo que se vende es para llevar y el restante 30 por ciento para la gente que acude al comedor.

Lo cierto es que gracias a la perseverancia y al deseo de superación, José, quien inclusive siendo un jovencito trabajó como panadero, ha hecho de este local la fuente de ingresos familiar, y además de que ya tiene dos sucursales, una en Portes Gil y otra en Francisco Villa Oriente, por las noches en su local de la carretera a Tixkokob, ofrece pizzas a precios muy accesibles. 

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