Y entonces, ¿Quién mató a Colosio?

Las series basadas en hechos reales siempre llaman la atención. Un acontecimiento de suma relevancia histórica es un buen pretexto para llevar a cabo un producto audiovisual con el fin de explotar comercialmente el suceso.

“Historia de un crimen: Colosio” es la nueva apuesta de Netflix para llegar a la conciencia y mover opiniones sobre un tema polémico en nuestra historia como lo es el magnicidio de Luis Donaldo Colosio.

El producto no tiene que hacer nada en sí, desde el simple hecho de hablar del asesinato ya tiene nuestra atención; el punto de partida nos muestra desde la campaña del ex candidato del PRI a la presidencia hasta su asesinato. De ahí lo que viene es un thriller que se toma libertades creativas para crear un interés genuino mismo, que aunque sabemos cómo termina, no podemos evitar seguir viendo con tal de conocer cuál es la supuesta verdad o más bien qué es lo que nos quiere contar.

La serie no nos muestra nada que no sepamos antes; el asesinato, el encarcelamiento de Mario Aburto, la investigación paralela, todos estos datos nos sirven para hacernos una idea de cómo fue vivir este suceso. Su guión es bueno, porque lejos de señalar a un responsable o los posibles responsables sólo muestra lo que ya sabemos: una maraña de corrupción a nivel político en el que otras instituciones salen perjudicadas. Los subordinados son piezas de ajedrez que alguien (a saber, quién) ha movido meticulosamente con el fin de hacer un jaque mate.

De su calidad visual no podemos decir nada malo, es justo lo que necesitan, las actuaciones buenas, el maquillaje que cumple, los encuadres que sí cuentan, la paleta de colores y el vestuario también entran en escena y nos trasladan a aquel año de 1994.

Nostalgia para algunos, desilusión para otros; las mentiras, el ocultamiento de pruebas y la manera de contar la historia terminan por crear una sensación de desesperanza, de incertidumbre y de reflexión.

Un suceso como tal que repercutió en la vida política del país, un asesinato que no quedó impune en el papel, pero que quedó en deuda ante una población que quería creer en un cambio liderado por un nuevo candidato. Un suceso que se ha visto mancillado por varios frentes y en el que se han vertido teorías alrededor. Sin saberlo el asesino o los asesinos convirtieron a Colosio en el mártir de la democracia, sin saberlo (o sí) en lugar de eliminarlo lo convirtieron en ese alguien que vivirá por siempre en la memoria colectiva.

No me cabe ninguna duda que a Colosio lo mató la corrupción.

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