Yucatecos siguen sin cuidarse

Pese a las recomendaciones por parte de las autoridades, el Centro de Mérida y las playas de Progreso registran considerable flujo de personas

El centro de la capital yucateca vivió un agitado día con la afluencia de miles de personas que se dieron cita en los mercados para adquirir, previo al Día de la Candelaria, los insumos necesarios para preparar sus tamales en casa, mientras que otros aprovecharon el descanso para visitar a sus familiares en poblaciones cercanas y algunos más acudieron a las playas.

Lo cierto es que pese a los llamados que la autoridad hace para tomar todas las medidas sanitarias necesarias para evitar contagios, al parecer la ciudadanía se está confiando. Así, puede observarse a personas que acuden a las tiendas de la esquina a comprar sin su cubrebocas, principalmente gente mayor que inclusive se molesta si se le pide portar su protección o careta, y más si no le venden, mientras que en el transporte colectivo, a pesar de que hay carteles en los que se exhorta a los usuarios a no conversar ni comer durante el traslado en las unidades, los pasajeros ignoran la petición, lo que representa un riesgo.

En el primer día de febrero, las autoridades en materia de salud reportaron que en Yucatán se registraron 13 fallecimientos a causa de COVID-19, con lo que se alcanzó la cifra de 3 mil 169 muertes; además se reportaron 57 nuevos contagios.

En recorrido por el centro de la ciudad, el equipo de Peninsular Punto Medio platicó con algunos comerciantes, quienes manifestaron que la mañana les resultó muy positiva en cuanto a ventas, e inclusive unos comentaron que ni cuenta se habían dado de que fue un día de asueto.

En los pasillos del mercado “Lucas de Gálvez” se apreciaba una importante afluencia de visitantes que, tras pasar por el arco sanitizante y permitir que personal de vigilancia le tomara la temperatura, accedía al interior del centro de abasto. Allí, sentado en un banquito, un joven con cierto desgano aplicaba un líquido antibacterial de manera aleatoria, inclusive muchos se le acercaban para solicitarle que le apliquen la solución.

El recorrido continuó en los alrededores del parque Eulogio Rosado, donde al mediodía los visitantes buscaban las bancas ubicadas debajo de la copa de los árboles para tomar un breve descanso antes de continuar con su caminata; sin embargo, muchos, de manera un tanto inconsciente, se retiraban el cubrebocas y unos más se acomodaban en grupos de tres y hasta cuatro personas en el espacio, olvidándose de la sana distancia.

Otros aprovechaban estar cómodos para comerse un pan, unas galletas o unas frituras, permitiendo que varias personas metieran la mano al empaque, mientras que en el lugar se apreciaba la presencia de algunos niños que jugaban inocentemente corriendo.

En la primera y segunda Calle Nueva, donde solo hay tránsito peatonal, todos los comercios abrieron sus puertas y en las afueras se apostaron numerosas personas que solicitaban una moneda, unos por la música que ofrecían,  otros para determinadas agrupaciones con causa social y unos más por cuenta propia.

En este tramo, la contaminación auditiva estaba a la orden, con jóvenes que, con micrófonos conectados a bocinas, anunciaban sus mercancías acompañados de música estridente, y hasta haciéndose competencia entre empleados de la misma tienda. En las estrechas banquetas también se ubicaron vendedores ambulantes de mangos, naranjas de china, kibis y elotes, la mayoría amparados por la agrupación denominada “La Concordia”, cuyo dirigente, aseguraron, les cobra una cantidad de 200 pesos a la semana para que se les permitan ofrecer sus productos en la vía pública.

Se puede concluir que solo empresas grandes fueron las que dieron el día de descanso a su personal, como el Nacional Monte de Piedad, en cuyos alrededores se mantuvieron en funcionamiento otros establecimientos dedicados a recibir empeños, que no desaprovecharon la oportunidad de atender a quienes requerían de obtener dinero para sus necesidades urgentes.

Playas con gente

Por otra parte, cientos de visitantes acudieron este lunes a las playas del malecón de Progreso, para aprovechar el día inhábil, esto a pesar de que los casos por coronavirus siguen en aumento en el estado.

Desde el fin de semana se observó la llegada de gran cantidad de turistas al puerto, siendo el pasado domingo y ayer lunes los días de mayor afluencia.

Lamentablemente, varios de los visitantes no procuraron cuidarse manteniendo las medidas sanitarias para evitar contagios de coronavirus, puesto que muchos de ellos se quitaron los cubrebocas y de igual forma ignoraron la sana distancia.

Este fin de semana largo sería el último con aglomeración de gente, por lo menos en este principio de año, puesto que  las autoridades estatales han determinado cerrar las playas del 4 al 17 de febrero, a fin de evitar que en los días de carnaval acuda mucha más gente al puerto.

En general, esta última jornada transcurrió de forma tranquila; hubo un clima soleado y fresco y el mar se mantuvo con oleaje de moderado a fuerte.

En situaciones normales sería un día bueno para el puerto; no obstante, debido a la emergencia sanitaria, la cantidad de visitantes se torna preocupante.

Texto y fotos: Manuel Pool y David Correa

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