Saldos de la precampaña

Con el fin de la etapa de precampañas, a partir de hoy comienza una etapa creada y regulada desde las reformas electorales de 2007 y 2014, conocida como intercampaña.

Esta etapa, que va del 12 de febrero al 29 de marzo próximo, no necesariamente significa que los precandidatos y candidatos deban guardar silencio y ocultarse durante los 45 días que dura. Si bien, los que aspiran a algún cargo no podrán aparecer en spots, espectaculares o algún otro tipo de propaganda, todavía podrán aparecer en medios de comunicación cuando sea en una entrevista o como parte de una nota periodística sobre un hecho noticioso.

Es decir, que mientras tengan algo interesante para decir y sea retomado por los medios, los aspirantes podrán seguir estando bajo los reflectores sin el peligro de ser olvidados por la inmediatez del consumo de medios de hoy en día. Para preparar el camino rumbo a las campañas y que el nivel de conocimiento público que alcanzaron en estos días no se diluya.

Pero una vez terminadas las precampañas, vale la pena evaluar el saldo que éstas nos dejaron respecto de las estrategias que siguieron los dos candidatos punteros a la gubernatura de Yucatán.
Sin muchas propuestas (ya que éstas están prohibidas durante las precampañas), tanto Mauricio Vila como Mauricio Sahuí aprovecharon esta primera etapa para visitar a las militancias de sus respectivos partidos, aunque con agendas distintas.

Mientras que el precandidato del PAN ocupó sus esfuerzos en recorrer los 106 municipios del estado, pues necesita darse a conocer más allá de Mérida (municipio del cual fue alcalde hasta el 7 de enero de este año); el precandidato del PRI utilizó la precampaña para hacer una gira de la reconciliación entre las corrientes del priismo que pudieron haber quedado sentidas con la selección de los candidatos.

Eso sí. A pesar de que, a primera vista, parecería que el PRI es el único partido que tiene problemas internos, lo cierto es que también en el PAN han estado surgiendo rencillas al interior por la selección de los candidatos a algunos espacios. Algo que puede equilibrar la percepción que se tenía sobre quién llegaría con las ventajas de la unidad.

Por otro lado, también ha sido claro el papel que jugará el gobernador en la narrativa de ambos aspirantes. Para Mauricio Sahuí, la figura de Rolando Zapata Bello será fundamental para garantizar la disciplina del priismo, así como para colgarse de ella aprovechando la buena evaluación que su administración tuvo en los años anteriores.

Para Mauricio Vila, en cambio, la estrategia alrededor de la figura del gobernador es clara: no mencionarlo. Aun tratándose de una campaña opositora, cuando el gobernante saliente goza de buena imagen y popularidad entre la población, es un error considerarlo a él como el adversario de la campaña.

Y es que a pesar de ser todos emanados del PRI, es claro que la imagen de Zapata Bello no es la misma que tenían Javier Duarte, César Duarte o Roberto Borge en sus últimos años de administración, y cuya pésima evaluación ayudó a que las elecciones de 2016 en sus estados se definieran a favor del PAN. Sin embargo, en el equipo de Vila saben que la buena imagen del gobernador no garantiza el triunfo del PRI, como quedó demostrado en Querétaro.

La moneda está en el aire y todavía quedan más de 4 meses para la jornada electoral.

 

Por Juan Pablo Galicia

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