SEGUNDA PLANA – PUNTO MEDIO

LA RENOVACIÓN de la calle 16 del fraccionamiento Fidel Velázquez, un tramo de unos 400 metros, tomó más tiempo del que se esperaba debido a dos fugas de las tuberías de agua potable, que según responsables de los trabajos surgen porque los conductos tienen muchos años y ya no soportan los pesos tan grandes de las máquinas con que se renuevan las vías públicas. Se ofreció que la calle estaría lista antes de la fiesta de Año Nuevo, de manera que los vecinos tragaron el polvo y no se quejaron de las naturales molestias que ocasiona una obra de ese tipo. Pero las fugas aparecieron y todos tuvieron que absorber más polvo. Fuentes del ayuntamiento dijeron que no creen que hubiera dolo de la Japay, una dependencia del gobierno estatal, para “ayudar” a darle mala imagen a la comuna meridana. Supongamos que es así, que el dolo no existe; entonces ¿por qué llegan cinco o seis elementos de la Junta, pero sólo uno o dos de ellos realmente se ocupan en reparar la tubería? ¿No sería mejor que uno o dos estén dirigiendo y los demás trabajen para beneficio de los meridanos perjudicados? “No hagas cosas buenas que parezcan malas”, dice un refrán que al parecer muchos ya olvidaron.
A VELOCIDAD de carreta va el proceso electoral en Yucatán, donde por lo menos ya tenemos precandidatos a la gubernatura de los dos partidos grandes, y ya se sabe también quién irá por los panistas en busca de la alcaldía de la capital. Faltan muchas definiciones y nadie parece tener prisa; aún no se conocen los nombres de los aspirantes a las presidencias de los 106 municipios de la entidad, ni se sabe quiénes aspirarán a convertirse en senadores o diputados federales. Y mientras son peras o son manzanas el plazo de las precampañas se acaba y ninguno de los abanderados definidos hasta ahora puede presumir de que es ampliamente conocido en todo el territorio estatal, así que la lentitud no puede merecer aplausos, sino al contrario. Estamos ante un proceso inédito en el que, por ejemplo, hay candidatos que saturan los espacios publicitarios con mensajes en los cuales evitan mostrar el logotipo del partido que abanderan. ¿Se imagina usted cuál es la razón de ese hecho? Seguramente que sí.

 

Por Gínder Peraza

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