Aumenta la concentración de visitantes al Parque de las Américas.

La Sana Distancia pasa a segundo término, las personas hacen largas filas para comprar sus marquesitas, esquites y demás.

Con la paulatina recuperación de las temperaturas ha mejorado la venta de marquesitas, esquites y demás antojitos en el Parque de las Américas, donde por las tardes se forman largas filas de chicos y grandes que esperan pacientemente su turno para degustar de estas delicias.

Sin embargo, es importante recalcar que en la mayoría de los casos, la sana distancia pasa a segundo término y hasta es posible ver entre la gente que se reúne en torno a los puestos a personas que no portan el cubrebocas, especialmente jóvenes.

En recorrido realizado la noche del miércoles a este emblemático lugar de la capital yucateca, además de observar la gran variedad de productos que se expenden en el lugar, también quedó claro que el tema de la sana distancia no se esta tomando en serio por la gente que acude a este parque donde novios o familias enteras compartían alguna de las bancas del lugar.

En la zona de la Concha Acústica, lugar en el que por cierto en la década de los años veinte se contaba con un lago artificial, y que desapareció con la remodelación del lugar para dar paso a un auditorio al aire libre,  se podía observar a numerosos grupos de niños, que después de correr y jugar un rato, se sentaban a comer sus bolsitas de chicharrones en una de las escalerillas del lugar sin aplicarse el gel antibacterial.

Con respecto a los vendedores, hay que recalcar que después de que pasaron seis meses de inactividad, apenas se van recuperando de las pérdidas que tuvieron, por lo que extreman sus precauciones e inclusive algunos como es el caso del puesto de las Tortas de Don Beto, que con sillas y cuerdas delimitó su espacio para que el público no se acerque a la barra de servicio y de lejos haga su pedido para llevar.

En otros casos, por la fuerte demanda de productos que se registraba, no se ponía mucha atención a la cuestión y era posible ver como ante la emoción de elegir los ingredientes adicionales que le pondría al esquite o a la bolsita de tostadas, los clientes se arremolinaban frente al puesto, donde los empleados trabajaban a marchas forzadas para surtir a la mayor brevedad posible los pedidos.

Es importante destacar que no se vio la presencia de los guardaparques o de alguna brigada que este pendiente de recordar al público con sus carteles lo necesario que es mantener la sana distancia, como lo han hecho en los paraderos de camiones, donde incluso han aplicado gel a los usuarios, por lo que sería muy bueno aplicar esta estrategia en el Parque de las Américas, especialmente para verificar que quienes hacen filas para pedir sus esquites y marquesitas, guarden el espacio debido para evitar un posible contagio.

No hay que perder de vista que los jóvenes en la mayoría de los casos son portadores asintomáticos, por lo que es todo un albur no tomar las precauciones que se requieren en materia de bioseguridad. No se trata de prohibir o cerrar, pero si de cuidar estas indicaciones y observarlas con responsabilidad.

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